Algo que vale la pena leer: Lidiar con el exceso

Como bien anotara el maestro poeta Octavio Paz, “La mucha luz es como la mucha sombra: no deja ver”, es decir, cualquier tipo de exceso siempre resulta contraproducente.

Pongamos un ejemplo, hoy en día, los diferentes avances en ciencia y tecnología han venido produciendo un considerable exceso de información. Por ende, resulta común que ante el tsunami informativo, muy pocos se atrevan a verificar la veracidad de los hechos que vemos, leemos o escuchamos. Gran parte de la sociedad se ha vuelto víctima de un fenómeno des-informativo que actualmente viaja a la velocidad de un “clic”.

La mayoría no estamos educados en la valoración y estimación de los datos que recibimos y que incluso, sin considerar riesgos, compartimos y difundimos. Vemos un post en Facebook, un Twitter o una cadena de correo y quizá sin mayor antecedente previo que la persona que nos lo compartió, damos por buena la información. Pero, realmente no sabemos el origen efectivo de la publicación y sin embargo en la mayoría de los casos, la creemos y posiblemente sin darnos cuenta nos volvemos parte de una cadena de rumor.

James Gleick, científico escritor del libro “Faster”, se anota un tanto al respecto: “Siempre ha existido un deseo de reunir y difundir noticias, pero nunca hasta ahora había sido tan global e instantáneo.”

El problema con el exceso de información, es el porcentaje de información nociva que está desplazando a la veraz. Resulta imposible competir en número. El tiempo que conlleva la investigación, análisis y verificación de datos siempre será mucho mayor en diferencia al que representa dar un clic o deslizar un dedo.

 

Pero no todo está perdido, vale la pena iniciar una cultura de validación de información, volvernos más analíticos, aprender a lidiar con el mercado difusor y tomar en cuenta que la información como tal, representa únicamente un dato, porque es nuestra capacidad de razonamiento la única que puede transformarla en un elemento de utilidad.

 

Somos lo que hemos leído y esta es, palabra de lector.

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