El amor en época de ‘apps’. ¿Aún podemos interactuar de frente a frente?

¿Hemos perdido la capacidad de interactuar directamente y de frente con nuestra pareja o con otras personas por culpa de la tecnología?

Los tiempos de hoy le han dado a la gente el poder de expandir sus horizontes y, lo más importante, le han dado los medios para hacerlo a individuos que ni siquiera intuían que tenían la posibilidad de relacionarse con quienes deseaban conocer.

Es común oír que la tecnología avanza minuto a minuto, y es cierto: cada día surgen cientos de páginas web y aplicaciones diseñadas para unir personas, desde redes sociodigitales, videollamadas y lives hasta los juegos online; todas con un objetivo común: interactuar. Hoy es posible interrelacionarse al instante y es sencillo conocer a alguien desde cualquiera de estos terrenos digitales.

El ser humano siempre ha buscado relacionarse con otros debido a que, por naturaleza, busca crear comunidades y desarrollar vínculos con otros seres vivos, aprender, conocer, experimentar un sinfín de actividades que van más allá de las funciones biológicas.

Sin embargo, estas relaciones sociales no solo son de tipo amistosa, financiera, científica, filosófica y laboral, también son de tipo sexual.

 

Los mundos de lo amoroso y lo sexual se están transformando a pasos agigantados a partir del uso generalizado de las tecnologías de la información y la comunicación. Las tecnologías, sobre todo las aplicaciones de encuentros, han facilitado las relaciones de pareja y todo lo que conlleva: el cortejo, el ligue casual, la afectividad y, sobre todo, los encuentros sexuales, lo que incrementa las posibilidades de ser infiel o ser engañado.

Según un estudio realizado por el Paw Reacher Center, más del 15 por ciento de los adultos de Estados Unidos ha utilizado una app para conocer a alguien, y un dato aún más revelador es que, según otro estudio realizado por The Competitive Intelligence Unit, consultora especializada en mercados de América Latina, el 35.3 por ciento de los mexicanos mayores de 18 años que tienen acceso a internet han descargado alguna de las apps de citas en su celular.

Claramente, la tendencia va en aumento. ¿A qué responde esto? La interacción es fácil, rápida y eficiente, aunque no siempre se elige a la persona correcta, pero eso sucede dentro y fuera de la red.

¿CÓMO SE JUEGA?

Hemos creado un ecosistema de marketing, en el que somos nuestro producto y el mejor postor se lleva el premio. Elegimos la foto más ad hoc, nuestra descripción destaca nuestras cualidades sin mencionar nuestros puntos débiles, y salimos a cazar en un terreno poblado por gente que también está al acecho, que busca lo mismo y que está predispuesta. Es similar a elegir una prenda de vestir en una tienda departamental: vas por un color, te decides por un estilo, te lo pruebas, y si no te gusta lo cambias por el siguiente. Así de sencillo.

Otro aspecto que permite la interacción pantalla-pantalla es la oportunidad que encuentran personas introvertidas, que por temas ligados a su personalidad no se acercarían a otras para verlas a los ojos y coquetear directamente. Los sitios de citas hacen realidad el viejo dicho de que “siempre hay un roto para un descosido”.

LAS MUJERES PRIMERO

En 2019, el sitio de citas para personas de amplio criterio Ashley Madison dio a conocer que las mujeres son lideresas en el terreno de búsqueda de pareja, pues en México hay 2.4 mujeres conectadas buscando una pareja por cada hombre, al menos en esta plataforma. Esto pone a las mujeres en igualdad de circunstancias: ellas deciden en la red, elijen con quién sí y con quién no, ponen las reglas, y el hombre tendrá que acatarlas si quiere tener un mínimo de posibilidades de lograr una cita.

 

Habrá conservadores que acusarán a estas apps de romper con el romanticismo del flirteo personalizado, pero tenemos que poner las situaciones en una balanza, pues el impacto social de las emociones que desprende la posibilidad de tener una cita siempre arrojará un saldo positivo; el objetivo es conectar a las personas, dar opciones, que se decida con base en experiencias reales y no en telones pintados por el otro postor.

NO TODO ES AMOR

Más del 80 por ciento de las personas que buscan relacionarse en apps de citas ya tienen pareja y buscan reemplazarla o tener encuentros sexuales, por lo que para ser efectivo en esta guerra es necesario ser instintivo y no sucumbir a la mínima provocación, observar detalladamente los perfiles y leer las descripciones. Citarse en lugares públicos y comunes ayudará a tener éxito en la búsqueda.

En febrero se encienden los ánimos, el mes del amor pone a estas plataformas en su máximo desempeño, y no en el día 14, sino un día antes, el denominado Día del Amante. El 13 de febrero es la fecha en que los despechados buscan tener una cita o los ya comprometidos que, movilizados por las hormonas, buscan tener algo previo al día en que celebrarán oficialmente. El índice de actividad en estos sitios aumenta hasta en un 120 por ciento.

El crecimiento de estas plataformas es exponencial, en los últimos cinco años las tres lideresas del mercado han ampliado su base de datos en un 240 por ciento y han trabajado con ahínco para sacar del panorama a su acérrimo rival: el lugar de trabajo. Más del 40 por ciento de las relaciones (al menos de índole sexual) se dan entre compañeros de trabajo, una pésima decisión que pone en peligro el desempeño laboral y la imagen a través de juicios entre colegas.

La seguridad no es cosa menor, leer las políticas de privacidad o las llamadas letras pequeñas es un ritual tedioso, pero necesario para asegurarnos de que estamos en el sitio que ofrecerá todas las garantías de seguridad para proteger nuestros datos.

Por ello, cada año estas compañías invierten más de 1,600 millones de dólares en proteger los datos o crear mecanismos de seguridad como botones de pánico y protección de fotografías para poder dar un servicio más seguro y privado.

Online u offline, es importante estar alerta e informar a gente de confianza en dónde te encuentras o con quién estás.

La conclusión es favorable para las apps por el hecho de que dan una oportunidad que en la vida no virtual tendría un mayor costo en términos económicos, de tiempo y emocionales, y hoy la eficiencia de la tecnología debe aprovecharse hasta para mover los hilos emocionales e instintivos de las personas.

 

newsweekespanol

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