Historias de reconstrucción en la CDMX a 3 años del 19S

A 3 años del sismo del 19 de septiembre de 2017, la reconstrucción en la Ciudad de México avanza lentamente. Algunos damnificados, muchos de los cuales se han organizado y realizado manifestaciones y mesas de trabajo con las autoridades, aún no tienen claro qué pasará con sus antiguas viviendas.

De acuerdo con los datos oficiales, la Comisión para la Reconstrucción de la CDMX atenderá a 7,774 inmuebles afectados por el sismo, la mayoría unifamiliares. De los 135 inmuebles multifamiliares a reconstruir, apenas se han terminado 7, mientras que 78 están en proyecto, 38 en obra y 12 más en proceso administrativo.

El impacto de la pandemia de Covid-19 en el país implicó que las actividades de construcción se suspendieran, con lo cual se retrasaron la mayoría de los proyectos a entregar por parte de la Comisión.

Este sábado, por el tercer aniversario del sismo, el colectivo Damnificados Unidos junto con múltiples organizaciones se concentrarán frente al Multifamiliar Tlalpan para una ceremonia, luego guardarán un minuto de silencio en memoria de las víctimas mortales y por la tarde se movilizarán hacia el Zócalo capitalino.

Aquí te presentamos algunos casos de cómo ha sido la reconstrucción y su falta en diversas zonas de la ciudad a 3 años del 19S.

Pacífico 223: la lenta esperanza

“¿Por aquí cabe un refrigerador?”, pregunta Amanda al cruzar por las escaleras. Aunque se encuentran en obra negra, para ella es la materialización de lo que perdió 3 años atrás. Es la primera vez en más de dos meses que regresa a la obra donde desde marzo de 2019 se reconstruye el edificio donde se encontraba su antiguo departamento. Y aunque aún faltan casi 5 meses para que concluya la obra, ella la siente más cerca que nunca.

“Estamos muy emocionados, han sido 3 años de una transformación individual y colectiva muy importante”, refiere.

“El hecho de estar aquí y ver cómo esto adquiere forma, dejó de ser un terreno con un enorme hoyo y se convirtió en lo que estás viendo ahorita, como un espacio que ya puedes imaginar como tu hogar, donde ya puedes visualizar tu sofá, una cama, un cuadro, un refri después de un tiempo muy largo, con mucha incertidumbre, sobre todo el primer año. Ahora ya vemos la luz al final del túnel y eso ya nos da tranquilidad”, explica.

Francisco, Amanda y Guillermo recorren lo que será su futura casa. Foto: Luis Lozano

La demolición del anterior edificio, entre julio y septiembre de 2018, fue el punto de quiebre entre el desasosiego de los distintos vecinos, pues durante el primer año tras el incidente el camino no parecía tener rumbo. Luego llegó la aprobación del fideicomiso con lo cual se ejecutaría la obra.

El proyecto implica una redensificación, pues de las 40 viviendas que había antes del sismo de 2017, ahora sumarán 14 más con las cuales se buscará costear parte de la obra. De acuerdo con la Comisión de Reconstrucción de la CDMX, el monto aprobado para este inmueble es de 95 millones 345 mil 068 pesos.

Uno de los temas más complicados para los vecinos fue convencerlos de despedirse de lo que ya no estaba y aceptar que se trataría de un proyecto nuevo, de una casa diferente.

“No sé cuánta gente tiene la oportunidad de elegir o de hacer los cambios. Estamos viendo crecer nuestra casa”, sostiene Guillermo, quien a pesar de dedicarse a la industria restaurantera, bromea con que ahora tiene una ‘especialidad’ en construcción. “Generalmente compras un edificio y ya está hecho. Nosotros hemos tenido la oportunidad de participar en las decisiones de fachada, de estacionamiento, de dónde va el boiler. Poca gente tiene esa oportunidad. Eso nos da cierta paz, cierta tranquilidad”.

Para Francisco, quien al ser arquitecto se familiarizó de inmediato con el proyecto, la constructora ha estado muy abierta a escuchar los comentarios de los vecinos y ajustar el proyecto a su gusto.

“Hemos llegado con gente con mucha sensibilidad que cuando dices ¿qué va a pasar con esto?, nos da mucha tranquilidad y mucha seguridad. Nos han dicho ‘tranquilo, vamos a salir adelante’”, sostiene.

Alfonso Reyes 188: En espera de un proyecto

Jael ha tenido que enfrentar casi en solitario un camino de imprecisiones que amenazaron su patrimonio. Su edificio, ubicado en Alfonso Reyes 188, resultó severamente dañado con el sismo de 2017, pero su demolición se resolvió apenas hace unos meses.

Sin embargo, se trataba de un inmueble de apenas 6 departamentos. Y aunque eso pudiera suponer menos gente para ponerse de acuerdo, para ella fue un factor en contra.

“Yo veo del lado de mis vecinos mucha apatía. No se quisieron organizar, tienen otra situación económica, había 3 personas que no habitaban el edificio, rentaban los departamentos y nunca se han considerado damnificados a pesar de que su patrimonio ya no existe”, señaló.

En 1985, Jael tenía 15 años y vivía por la zona, en la colonia Roma. En aquel momento, ella, su mamá, su abuela y su hermana rentaban un departamento en la calle de Chiapas. A pesar de los daños, en aquel momento su edificio sufrió cuarteaduras y grietas que se abrieron hacia la calle, mismas que la propietaria tardó en reparar alrededor de 1 año.

A diferencia de aquella ocasión, hoy como propietaria del departamento, la urgencia ha sido mayor. Aunque en un inicio se dictaminó que se podía rehabilitar el inmueble, los vecinos resolvieron demoler y reconstruir, proceso que demoró casi dos años.

“Por eso decidí organizarme, al ver que no había respuestas. Ha sido muy lento el proceso. La Comisión ha tardado mucho en el proceso. El inmueble inició la demolición en noviembre (de 2019) y concluyó en febrero pasado. Hacia los 15 días de diciembre, el arquitecto ya tenía el anteproyecto, pero desde ahí se fue deteniendo la cosa y es momento en que no tenemos un proyecto de reconstrucción aprobado por los técnicos. Estamos a dos meses de cumplir un año y todo está detenido”, lamentó.

Si bien se han entregado 4 proyectos, en todos se tuvo que hacer ajustes por metrajes menores a las preexistentes, diseños incompletos en relación con el original. Además, se les quiso retirar la jaula de tendido en la azotea para convertirlo en roof garden, a lo que también se opusieron. Por otro lado, se van a agregar dos pisos con tres departamentos más como parte de la redensificación, que se venderán para financiar la obra. En Alfonso Reyes, el presupuesto es de 1 millón 662 mil 222 pesos, según la Comisión para la Reconstrucción.

“No se ve tangiblemente, pero sí estoy perdiendo en mi patrimonio. No sabes las condiciones en que te van a entregar el departamento, sin piso, sin puertas, cuando tú tenías un departamento con unas condiciones dignas de habitar: una cocina, un clóset, una puerta. Sí pierdes en tu patrimonio, vas a ceder indiviso, como es nuevo todo va a subir”, lamentó.

Taller 21: no tenemos seguridad

Enrique llevaba más de 15 años viviendo en el edificio de la Avenida del Taller 21, a un par de calles de la Calzada de Tlalpan. El edificio tenía cuarteaduras provocadas por el sismo de 1985 que habían sido ocultadas por el yeso con que recubrieron las paredes, pero el paso del tiempo comenzó a evidenciar el estado real del inmueble.

Él llegó a rentar en el lugar uno de los 9 departamentos con los que contaba el inmueble compartido con otras familias. “Eran departamentos muy grandes, de 100, 120 metros cuadrados donde vivían dos o tres familias”, refiere.

El inmueble de Taller 21 se encontraba desde 2013 en un proceso de expropiación, pues la ausencia de los dueños derivó en la demanda de las familias arrendatarias para poder adquirirlo. Pero la repentina aparición de una inmobiliaria en 2016 desató un litigio que retrasó la resolución del caso una vez afectado por el 19S.

En el inmueble de Avenida del Taller 21 apenas está lista la cimentación. Se prevé su entrega el próximo año. Foto: Luis Lozano

De aquel edificio hoy solo queda el recuerdo, pues por fin, después de 2 años y medio de acampar en las inmediaciones del lugar para preservar su derecho como habitantes, en marzo de 2020 Enrique y sus vecinos, con el apoyo de Damnificados Unidos, recibieron la autorización para la demolición del edificio, dañado 35 años atrás y afectado hasta quedar inhabitable hace un trienio.

Desde entonces, la obra ha pasado por un semestre turbulento, afectado por la pandemia cuando se suspendieron las actividades de la construcción hasta junio. Entonces continuaron las labores que hasta ahora llevan un avance aproximado del 20%. “Es la pura cimentación”, comenta Enrique con algo de decepción.

-¿Cómo se sienten a 3 años del sismo y con este avance?

“Aun así me siento inseguro porque todavía no tengo nada a la mano aunque se está haciendo la construcción, no tenemos nada seguro porque todavía no hemos firmado nada en concreto con el Instituto de Vivienda, más ahora con la pandemia que nos dan largas, esperamos que al final nos asignen así conforme a los acuerdos que firmamos con la Jefa de Gobierno, que las 26 viviendas sean destinadas para las familias que aquí habitábamos en Taller 21″, comenta.

El nuevo edificio contará con 26 departamentos, además de 2 locales comerciales, un salón de usos múltiples y 6 estacionamientos. Las nuevas viviendas serán de casi una tercera parte del tamaño de las anteriores, con superficies de entre 55 y 58 metros, pero suficientes para dotar a cada familia de una vivienda independiente.

“De una manera o de otra, queremos regresar todas las familias a Taller 21 como lo éramos antes”.

Otros daños por el sismo: ‘No nos sentimos seguros’

En la unidad habitacional de República de Argentina 109, los vecinos viven con un temor constante. Y no es para menos: junto a su inmueble, que originalmente fue declarado como de alto riesgo tras el 19S, se eleva un edificio de 8 pisos con algunas partes derrumbadas.

Durante el sismo de 2017, algunas piezas que se desprendieron de ese edificio cayeron hacia su predio. Ahora, una malla cubre las paredes deterioradas, pero el temor permanece en los habitantes del 109.

“No duermo de la zozobra de saber en qué momento se me cae el edificio o de que no pueda salir de aquí. Esta incertidumbre nos ha acabado, no es para poder superar en tres años tantas cosas que hemos vivido, porque también vivimos en la calle”, comenta Érika, quien creció en la unidad y ahora la habita al ser damnificada también del Multifamiliar Tlalpan.

Teresa teme que el edificio vecino termine por derrumbarse hacia su casa. Foto: Luis Lozano

Aunado a este riesgo, a inicios del año perdieron el apoyo para la renta que ofreció el gobierno capitalino, pues les avisaron que ya no estaban en riesgo.

De los 26 departamentos actuales, unos 5 están deshabitados; en el resto los vecinos regresaron a vivir ante la pérdida del apoyo.

“Uno qué más quisiera irse, pero no tengo las posibilidades de irme de aquí. Con el sismo estuvo viendo mi hija unos departamentos pero piden 2 millones. Mi hija y yo estábamos platicando en irnos de aquí pero adónde y con qué. Y ahorita para que quieran comprar aquí, no creo”, señaló Teresa, quien vive con su hija y sus dos nietas en la tercera planta.

 

 

forbes

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*