Miss España 2018 lanza fuertes declaraciones: “Tener una vagina no te hace mujer”

Ángela Ponce, de 27 años, creció en Pilas, una pequeña ciudad al sur de España donde su padre tenía un bar que ahora administra su hermano mayor. Pilas era un lugar conservador, dice, donde “no había nadie como yo”. Lo mismo le pasaba en la escuela donde también sobresalía, por lo que la pusieron en un grupo de niños que necesitaba atención especial, como algunos que lidiaban con separaciones familiares o que pertenecían a minorías como la comunidad gitana.

Cuando tenía 16 años, Ponce decidió someterse a un tratamiento hormonal y después decidió optar por una vaginoplastia “para eliminar lo que para mí era una carga y un trauma”. Pero dijo que su mensaje a los adolescentes con los que se reúne siempre es que la cirugía vaginal es una decisión personal y que no es esencial para ser mujer.

“Hay mujeres con pene y hombres con vagina, porque la única clave para ser mujer es ser y sentirte mujer”, comentó en una entrevista a New York Times. Su éxito reciente como reina de belleza le ha traído admiradores, pero también muchos ataques… la mayoría de otras mujeres, dijo.

Al preguntarle cuándo se dio cuenta por primera vez de que era niña, Ángela Ponce respondió: “¿Y cuándo supiste por primera vez que eras niño?”. Después de ganar el concurso nacional de belleza de España, Ponce se convertirá en la primera mujer transgénero en competir en el concurso Miss Universo. Sin embargo, también tiene como misión desafiar los conceptos tradicionales de género y belleza, así como acabar con lo que considera como barreras inaceptables en la industria de la moda.

“Tener una vagina no te hace mujer (…) Aunque muchas personas no quieran verme como mujer, claramente soy parte de ellas”, dijo en una entrevista.

No obstante, sus padres lucharon contra cualquier intento de separarla del resto así como contra la atención denigrante y los insultos que a menudo recibía. Cuando era muy joven, la animaron a jugar con sus muñecas favoritas y a alejarse del balón de su hermano.

“Los problemas para mí comenzaban afuera de mi casa, en la escuela y en la calle”, comentó. “Mis padres siempre me apoyaron, pero desde el momento en que nací, sentí que era una figura pública y que la gente de alguna manera tenía derecho a hablar sobre mi manera de ser”.

Hace tres años, después de ganar un concurso regional de belleza, se mudó a Madrid para ir tras una carrera como modelo. Al mismo tiempo, también comenzó a colaborar con la Fundación Daniela, creada en España por una mujer que luchó contra la administración de una escuela que no quería reconocer a su hija como niña transgénero.

“Lo que me sorprende es que muchas de las críticas han venido de mujeres y gente de mi propio colectivo, justo cuando las mujeres están tomando las calles para exigir reconocimiento”, dijo. “Me parece extraño que algunas mujeres no toleren que vaya a una competencia para representar a mi país como la mujer que soy”. Agregó: “Si queremos progreso, solo debemos dejar de ver si lo que otras mujeres están haciendo está mal o bien”.

Para sorpresa de algunos, la España predominantemente católica ha abierto el camino en varios asuntos relacionados con el género. En junio, el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, designó a once mujeres dentro de los dirigentes de diecisiete ministerios de gobierno, el porcentaje más alto entre países occidentales.

En un gobierno previo del Partido Socialista Obrero Español, España también se convirtió en 2004 en uno de los primeros países en legalizar el matrimonio igualitario. “En comparación con otros países, tengo la suerte de haber nacido aquí”, dijo Ponce.

FUENTE: ecuavisa.com