“Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, el final de una bella historia y el comienzo de una realidad brutal donde la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción”, dijo Mark Carney.
MADRID (EUROPA PRESS).- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, alertó este martes de que el mundo «atraviesa una ruptura y no una transición» a nivel económico y político, acusando a las «grandes potencias» de «usar la integración economía como arma» y «los aranceles para sacar ventaja».
«Déjenme ser directos. Durante las últimas dos décadas, una serie de crisis financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas han puesto de manifiesto los riesgos del calentamiento global extremo. A esto se suma que las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma», afirmó durante su intervención en el Foro Económico Mundial que se celebra hasta el viernes en la localidad suiza de Davos.
En este sentido, Carney lamentó que la infraestructura financiera sea utilizada también «como medida de coacción», y las cadena de suministro «como vulnerabilidades que se pueden explotar». «No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo cuando esta se convierte en una fuente de subordinación», apuntó.
“Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, el final de una bella historia y el comienzo de una realidad brutal donde la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción”.
Así lo expresó en unas declaraciones con las que parecía aludir a la política arancelaria del presidente estadunidense Donald Trump, y con las que ha aseverado que las instituciones multilaterales a nivel mundial «están en peligro».
«Como resultado, muchos países están sacando las mismas conclusiones: que deben desarrollar una mayor autonomía estratégica en ámbitos como el alimentario, energético o financiero, pero también en lo referente a los minerales críticos y la cadena de suministros», aclaró el primer ministro canadiense. «Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse solo o defenderse solo tiene pocas opciones», añadió.
«Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerse a ti mismo. Pero seamos claros sobre adónde nos lleva esto. (…) Los poderes hegemónicos no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán sus recursos para protegerse de la incertidumbre. Ampliarán sus opciones para reconstruir su soberanía. Una soberanía que antes se basaba en normas, pero que cada vez más se basará en la capacidad de resistir la presión», lamentó.
“Sabemos que el viejo orden no volverá. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero creemos que desde la fractura podemos construir algo mejor, más fuerte, más justo”.
En este sentido, recalcó que Canadá duplicará su gasto en defensa para finales de la década con el objetivo de «construir sus propias industrias domésticas».
«Vamos también a diversificar. Hemos llegado a un acuerdo estratégico de asociación con la UE. También hemos firmado doce acuerdos comerciales y de seguridad con cuatro países en tan solo seis meses», declaró.
Además, Canadá está negociando acuerdos de libre comercio con India, Tailandia, Filipinas, Mercosur y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). «Para poder resolver problemas globales, estamos buscando una geometría variable; es decir, diferentes coaliciones para distintos temas, basadas en valores e intereses comunes», dijo.
UCRANIA Y EL ÁRTICO
«En cuanto a Ucrania, somos un miembro clave de la Coalición de la Voluntad y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad. En el Ártico estamos junto a Dinamarca y Groenlandia y hemos dado nuestro completo apoyo al derecho de Groenlandia a determinar su futuro», sostuvo.
Sobre el respaldo a la OTAN y el artículo 5 del tratado, el líder norteamericano resaltó que el apoyo es «inquebrantable» y dijo estar trabajando con los aliados para garantizar la seguridad de la Alianza.
Carney destacó a su vez la importancia de la inversión realizada en radares transoceánicos, submarinos, aeronaves y presencia terrestre. “Fuerzas en el hielo. Canadá se opone firmemente a los aranceles sobre Groenlandia y exige conversaciones centradas en lograr nuestros objetivos comunes de seguridad y prosperidad en el Ártico», argumentó.
«Las potencias intermedias deben actuar juntas porque si no se sientan a la mesa, acaban en el menú. Pero también diría que las grandes potencias pueden permitirse, por ahora, actuar por su cuenta. Tienen el tamaño del mercado, la capacidad militar y la influencia para dictar las condiciones», admitió.
Para el primer ministro canadiense, las potencias intermedias carecen de estas características, por lo que «cada vez que negocian de forma bilateral con un poder hegemónico, lo hacen desde la debilidad». «Se acepta lo que se ofrece», señaló.
«Canadá tiene lo que todo el mundo quiere. Somos una gran potencia energética, tenemos grandes reservas de minerales críticos, la población mejor educada del planeta. Nuetros fondos de pensiones son uno de los más grandes y contamos con los inversores más sofisticados. Tenemos capital y talento, y también un Gobierno con una capacidad fiscal inmensa», aseguró en su discurso.
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