La presidencia vive en el ojo del huracán a causa de lo que dejó de hacer su antecesor y lo que hizo mal. En campaña quedó comprometida moralmente con el líder cuatroteño.
La primera mujer está haciendo un papel respetable en la silla presidencial, su trabajo se nota y el avance en temas torales como la seguridad es digno, pero no alcanza a tomar sosiego cuando aparece “otro esqueleto en el chifonier”.
Aclaro, la expresión se refiere a nuevas crisis heredadas y que se mantenían ocultas gracias a que se agarraban con alfileres, no es una expresión literal, aunque continúan muchos desaparecidos que se esconden en el armario.
La crisis por epidemias como el sarampión es tema que debe atenderse como asunto de seguridad nacional. Dejó de ser un tema aislado y circunstancial para colocarse como epidemia y acercarse a la línea de pandemia.
Según datos oficiales del gobierno federal; Nayarit, Jalisco, Tabasco, Edomex, CdMx y Chiapas son entidades con un problema en alerta naranja, sino en rojo gracias al sarampión.
En Nuevo León los casos no son alarmantes aún, pero crecen, conocí de un escolar quien resultó positivo, claro, mientras los síntomas daban alerta él siguió asistiendo a su escuela. Hoy está en reposo y aislamiento, pero su mamá quien también trabaja con escolares debe buscar una incapacidad para evitar ser difusora del bicho.
En abono a la autoridad, de inmediato se fumigó, desinfectó y aplicaron acciones preventivas y remediales en los espacios donde hubo contacto físico del menor infectado y su mamá, pero habrá que esperar a saber si el caso no detona más contagios.
En contraparte a las acciones estatales, un centro de salud del cual no hablaré pero que se ubica en la zona de la colonia Buenos Aires, la respuesta a quienes acuden a vacunarse es que ellos aplican la inmunidad sólo hasta las 13:30 horas. ¡Vaya, habrá que decirle al sarampión que espere a mañana para ser contagioso pues no hay manera de aplicar la vacuna!
La presidencia no tendría porque pensar en este tema como no lo hicieron los anteriores cinco o seis presidentes, ellos no se preocupaban por los infantes nacidos en el sexenio previo pues estaban protegidos y con inmunidad gracias a las vacunas y las amplias campañas de vacunación; hoy, ella vive seis años de negligencia por parte de los López.
Andrés y Hugo son responsables por cada contagiado o fallecido por sarampión en edades de dos a nueve años; son las víctimas que no se vacunaron gracias a la pueril (por no decir cretina) actitud de Hugo López Gatell quien, siendo el responsable de la prevención, prefirió usar discursos negligentes como aquél de que López, su jefe, no se contagiaba de Covid por su inmunidad moral, claro la moralidad de López, el de Macuspana, no fue tanta se contagió dos veces al menos.
La presidencia padece la incipiente pandemia de sarampión, el reclamo de padres de familia quienes tienen a sus hijos estudiando en una bomba de tiempo ubicada junto a la refinería de dos bocas. Una escuela elemental que limita barda con barda con la refinería. Se prohíben gasolineras a cien metros de una escuela, iglesia o sitios similares, pero éstos ponen una refinería.
Empezó la presidencia a enmendar, salió Adán Augusto, escondieron al hooligan de primera clase, un tal Gerardo Fernández. Es oportuno voltear a Campeche y aplacar a la desequilibrada quien desde el poder amedrenta, agrede y violenta derechos de aquellos quienes piensan distinto a ella.
¡Pobre, tan cerca de López y tan lejos de la calma!