Solo 9 días separan la muerte de Carmen Navas de la de su hijo. O, mejor dicho, de la notificación oficial de que Víctor Quero Navas estaba enterrado.
A Víctor Quero Navas, de 51 años, lo detuvieron el 1 de enero de 2025. Fueron funcionarios de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) quienes se lo llevaron. Pero no notificaron su arresto.
Tras la desaparición, Carmen, de 83 años, buscó a su hijo en varios centros de reclusión en Caracas: el DGCIM de Boleíta, el Helicoide, el centro de La Yaguara, la zona 7 de Petare y en el Rodeo I.
En ninguno le dieron información oficial.
Hasta que el pasado 7 de mayo la citaron en la Defensoría y le notificaron que Víctor Quero Navas murió en julio de 2025 y fue enterrado poco después.
En un comunicado del Ministerio de Asuntos Penitenciarios alegan que Quero Navas «no suministró datos filiatorios y ningún familiar se presentó a solicitar visita formal» y que, tras su muerte, se procedió a su «inhumación formal en fecha 30 de julio de 2025» ante la supuesta «ausencia de sus familiares».
Desde su desaparición, Carmen Navas denunció en múltiples ocasiones el caso de su hijo y exigió respuestas a las autoridades.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este lunes que ordenó una investigación por esta muerte, luego de que su gobierno confirmara que el detenido falleció hace casi un año.
«Desde el momento que se tuvo conocimiento de la denuncia sobre el caso de su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, la presidenta ordenó una investigación rigurosa para esclarecer lo ocurrido», señala un comunicado publicado por Prensa Presidencial.
Igualmente, sostuvo que una vez concluidas las averiguaciones, se informará al país «de manera amplia» sobre los resultados y «las acciones correspondientes».
Numerosas organizaciones de derechos humanos en Venezuela han denunciado el caso, enfatizando que no es un hecho aislado, sino que «resume de manera dramática buena parte de las graves violaciones de derechos humanos que han sido denunciadas en los últimos años», según reza un comunicado del observatorio Acceso a la Justicia.
Carmen murió sin poder ver a Víctor. Pero no fue la única. Otras cuatro madres cuyos hijos fueron detenidos en similares circunstancias a las de Quero Navas han muerto en los últimos seis meses en Venezuela sin haber visto a sus hijos libres.
Armas o hallacas
A Víctor Quero se le detuvo, según argumentaron las autoridades posteriormente, por la supuesta posesión de explosivos. Pero, según recoge la prensa local, testigos presenciales sostienen que solo transportaba hallacas y bombones para festejar el Año Nuevo en compañía de su madre.
Sin noticias de su hijo por varios días, Carmen se dispuso a buscarlo por cada centro de reclusión.
La información que tuvo fue de otros reclusos del Rodeo I, que le dijeron que su hijo estaba ahí. Incluso, fueron ellos quienes le informaron en su momento de que su hijo se había enfermado.

La periodista venezolana Maryorin Méndez estuvo junto a Carmen Navas durante varios meses para documentar su historia y cuenta a BBC Mundo que «quedó registrado cómo ella fue una y otra vez a cada una de las instituciones y cómo a la abuela se le negó toda instancia en la que pidió información sobre su hijo».
«¿Por qué no lo dejan ver? ¿Cuál es el crimen que él ha cometido?», era uno de los muchos reclamos que Carmen Navas hizo en innumerables actos por la libertad de los detenidos políticos en el país.
«Me sorprendía mucho la dinámica de ella, nos arrastraba. Era una persona bastante atlética, como lo fue su hijo. A pesar de sus años y de su cansancio, ella sacaba fuerzas todos los días para ir en búsqueda de su hijo en cada institución a la que fue», relata Méndez.
Sin ley de amnistía
Además de a la falta de respuestas en los diferentes entes del Estado, Carmen Navas también se enfrentó a la indiferencia de los tribunales judiciales de la ciudad de Caracas.
El pasado 6 de abril, ella -junto a la organización Foro Penal- trató de poner un recurso de habeas corpus para exigir información sobre el paradero y el estado de salud de su hijo, pero el tribunal se negó a recibirlo.
Un mes después, el 6 de mayo, el Tribunal Segundo de Control rechazó la solicitud de amnistía para Víctor Hugo.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó en febrero una ley de amnistía por la participación en protestas políticas y en «acciones violentas» durante diversos periodos del país desde 2002 en adelante, es decir, durante casi la totalidad de los gobiernos chavistas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
«Al menos en ese momento se pudo saber los cargos que se le imputaban, que eran ellos traición a la patria, conspiración y terrorismo. Por eso no le dieron la aplicaron la ley de Amnistía», explica Méndez.
Así pasaron los meses, con reclamos ante las autoridades, incluyendo la Defensoría del Pueblo, e incluso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que en abril otorgó medidas cautelares a favor de madre e hijo al considerar que sus derechos a la vida e integridad enfrentaban un riesgo de daño irreparable en Venezuela.

Tras el ataque de Estados Unidos en el país, la detención de Nicolás Maduro y el cambio de autoridades, también cambió la persona al frente de la Defensoría del Pueblo, cargo que ahora recae Eglée González Lobato. Esta, cuenta la periodista Maryorin Méndez, llamó a Carmen Navas «y se comprometió a darle respuesta» sobre el caso de su hijo.
El pasado 7 de mayo la citaron de nuevo. Cuenta Méndez que en la Defensoría, junto al ministro de Asuntos Penitenciarios, Julio García Zerpa, le notifican que su hijo murió en julio de 2025 y fue enterrado poco después.
«Al escuchar esto, la abuela se desploma, pero al mismo tiempo pide que exhumen el cadáver de su hijo y que le digan cuándo murió y las circunstancias», dice Méndez.
Así, Carmen Navas acudió a la primera tumba de su hijo.
«Ella se quejaba de su dolor como madre, no físicamente. Se quejaba mucho. ‘Esto es muy doloroso, es que nadie entiende el dolor de madre’, decía. Cuando lo ve y lo identifica, fue muy duro y dijo ‘cómo es posible que me lo hayan matado como a un perro'», relata Méndez.
«Se apagó poco a poco»
Fue así como le hicieron un segundo entierro a Víctor Quero Navas. Uno en el que, ahora sí, pudo estar su madre presente.
Además, Carmen quiso hacerle a su hijo «una misa como es» porque, según explica Méndez, «le dolía mucho que el comunicado oficial del Ministerio Penitenciario dijera la frase de que no se lo entregaron a nadie porque no lo estaba buscando nadie, imagínate. Ella hacía énfasis en eso. Claro que Víctor tenía familia»,
La misa se realizó el pasado viernes 15 de mayo en la populosa iglesia de La Candelaria, en Caracas.

«Ese día se vio con familiares y con amigos. Allí se descompensó dos veces, intentó decir unas palabras, dijo que era muy duro, que solo le pedía fuerzas a Dios. Y después de esas horas se apagó poco a poco».
Acudió al hospital diciendo que le dolía mucho el pecho, pero todos los exámenes salieron bien. Sin embargo, poco más de 24 oras después de esa misa, murió.
«Murió esperando la respuesta de las circunstancias y la fecha exacta en la que murió su hijo, porque ella decía que no creía en esa fecha».
Indignación en el país
El caso de Víctor Quero Navas y Carmen Navas ha desatado la indignación en Venezuela y levantado aún más la voz de alarma de diversas organizaciones de derechos humanos.
En la prensa local se detalla que el caso de Carmen, que murió sin ver a su hijo libre, no es el único.

La ONG Provea explicó que «la condena es doble para las madres de presos políticos».
«Muchas veces no solo tienen que lidiar con las necesidades vitales de sus hijos en prisión, donde no hay ni agua limpia para beber, con una economía nacional que destruye el bolsillo de los ciudadanos, sino, además, con el dolor de no saber dónde se encuentra su hijo o hija, víctima de desaparición forzada, una práctica perversa cada vez más común aplicada por los cuerpos de seguridad del Estado».
En este sentido, el coordinador general de Provea, Óscar Murillo, escribió en sus redes sociales que Carmen, con «la incesante búsqueda de su hijo develó, tristemente, que la saña institucional no ha tenido límites en el país».
BBC News Mundo