Más de 7,500 personas continúan desaparecidas en Nuevo León

El colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León, estima que, en promedio, tres personas son reportadas como desaparecidas cada día en la entidad.

Monterrey.- La noche del 18 de noviembre de 2010, sobre la carretera Cadereyta–Allende, en su cruce con la avenida Alfonso Martínez Domínguez, David Buenrostro habló por última vez con su padre.

“Mi esposo le decía: ‘no te muevas, ya regrésate’. Pero él dijo: ‘no, papá, no me puedo regresar, porque tengo que llevar a mis hermanos. Yo se lo prometí a mi mamá: que iba a regresar esta noche con ellos. No puedo regresar’”, recuerda Virginia Buenrostro Romero, su madre.

David, de 26 años, acudía a una cita para negociar la liberación de su hermana Joseline Mabel, de 27; del novio de ella, José Ángel Mejía Martínez, también de 27, y del chofer Juan Manuel Salas Moreno, de 42, desaparecidos tres días antes, el 15 de noviembre, cuando salieron a buscar a sus padres al ejido La Esperanza, en Cadereyta.

El matrimonio había sido secuestrado por Los Zetas al visitar un de sus propiedades en aquel municipio y fue liberado por elementos del Ejército Mexicano. Los hijos que salieron a buscarlos no regresaron. David tampoco.

“Hasta la fecha ya no sabemos nada de ellos, y sí ha sido mucha búsqueda de mi parte”, dice Buenrostro Romero, hoy integrante del colectivo AMORES. Casi 16 años después, el suyo es uno de los 7,533 casos que siguen abiertos en Nuevo León.

La herida abierta

De acuerdo con una consulta de ABC Noticias al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), al corte del 19 de julio de 2026 el estado acumula 26,480 registros históricos de desaparición.

De ellos, 18,947 personas —el 71.55 por ciento— han sido localizadas, pero 7,533 —el 28.45 por ciento— siguen desaparecidas o sin localizar.

De las personas localizadas, 1,469 fueron encontradas sin vida. “Desde hace años Nuevo León forma parte de los cinco estados con más personas desaparecidas, y continuamos así”, advierte Angélica Orozco, del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL), que realiza análisis mensuales del registro.

“Las desapariciones son generalizadas; es decir, a cualquier persona nos pueden desaparecer. Tenemos casos de personas desaparecidas en su propio domicilio, saliendo por un refresco, cuando iban a trabajar, en actividades comunes que todas las personas realizamos”, señala.

El colectivo estima que, en promedio, tres personas son reportadas como desaparecidas cada día en la entidad. El registro da cuenta del ritmo: en lo que va de 2026 suma 383 reportes, casi dos por día.

El arco de la violencia

La geografía del fenómeno tiene epicentro en la capital. Monterrey concentra 6,461 registros históricos —4,089 hombres y 2,371 mujeres—, seguido de Guadalupe (1,396), Apodaca (1,147), Juárez (1,102), General Escobedo (1,075), García (909), San Nicolás de los Garza (821) y Santa Catarina (659): los ocho municipios con más registros pertenecen a la zona metropolitana.

Cadereyta Jiménez, donde comenzó la historia de los Buenrostro, acumula 476 y es descrito por Virginia como un “foco rojo” histórico.

La serie anual del registro cuenta, año por año, la historia reciente de la violencia en el estado. Hasta 2006, los registros anuales eran marginales.

El primer brote coincidió con la guerra contra el narcotráfico y la disputa entre Los Zetas y el Cártel del Golfo por el territorio: 781 registros en 2010 —el año en que desaparecieron los hermanos Buenrostro— y 741 en 2011.

Tras un descenso relativo entre 2013 y 2016, la escalada regresó y no se ha detenido: 792 registros en 2018, 1,024 en 2019 y 1,561 en 2020, hasta alcanzar en 2025 el peor año de la serie histórica, con 1,987 registros.

Pocas respuestas

Para los colectivos, la respuesta institucional no ha estado a la altura de la crisis. Orozco señala que, según el análisis de FUNDENL, de las más de 135 mil personas desaparecidas a nivel nacional, “solamente 3,869 tenían carpetas de investigación; es decir, nos está hablando casi de un 100 por ciento de impunidad”.

“Vemos lamentable que nos siguen desapareciendo en las calles de Nuevo León y de todo México, y las instituciones continúan ciegas, sordas y mudas, porque continúan sin hacer nada, solamente simulación”, acusa.

El reclamo se repite en AMORES, donde la carencia se mide en detalles cotidianos. “Falta presupuesto para materiales, para personal. Muchas veces las familias van por las copias de su caso y les dicen que no hay hojas o no hay tinta”, dice Buenrostro Romero.

“En mayo todavía había 7 mil desaparecidos en Nuevo León; más ahora los que han desaparecido en esta época del Mundial, pues ya son más. Es una cantidad muy alarmante”, considera.

La promesa

En el caso de los Buenrostro, las pistas no se han agotado. El 17 de septiembre de 2017, la cuenta de Facebook de Joseline registró movimiento.

“Empezaron a investigar por Facebook, y Facebook internacional. Hay una pista de mi hija, de que se la llevaron para Asia, como Turquía, por aquellos países”, relata la madre, quien cree que sus hijos podrían estar siendo usados por el crimen debido a sus perfiles profesionales en medicina y comunicaciones.

“Es un luchar; es muy cansado y muy desgastante, pero tenemos que hacerlo, porque si no lo hacemos nosotros, ¿pues quién lo va a hacer? Tenemos que estar ahí, con las fiscalías y las otras instituciones”, dice.

Quince años y ocho meses después de aquella llamada, Virginia sigue esperando que la promesa de David se cumpla.

“Yo siento todavía que mis hijos están vivos. Tengo la esperanza porque he escuchado experiencias de que han encontrado, o han regresado, sus hijos después de veintitantos años”.

ABC Noticias