Los mandatarios analizan el rumbo del conflicto, la seguridad entre Israel y Líbano y una eventual ampliación de los Acuerdos de Abraham
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, analizaron el rumbo de la guerra contra Irán y los posibles escenarios para contener una nueva escalada, en momentos en que Washington enfrenta crecientes cuestionamientos por el costo militar del conflicto y la presión sobre sus reservas de armamento.
El encuentro ocurre cinco meses después del inicio de la guerra y en momentos en que la administración estadounidense evalúa hasta dónde mantener la ofensiva sin provocar una escalada que incremente los ataques iraníes contra Israel, las fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente y sus aliados en la región.
El conflicto ha obligado a Washington a movilizar importantes recursos militares y utilizar grandes cantidades de municiones ofensivas y sistemas de defensa aérea para interceptar misiles y drones iraníes.
En los últimos días, reportes de medios estadounidenses señalaron que asesores militares recomendaron cautela ante una nueva intensificación de las operaciones, en parte por la presión sobre las existencias de interceptores Patriot y THAAD.
Trump, sin embargo, ha rechazado que Estados Unidos enfrente problemas para mantener sus operaciones y asegura que el país dispone de suficientes municiones para continuar la campaña.
Miran más allá de Irán
Además del escenario iraní, Trump y Netanyahu analizaron la situación de seguridad entre Israel y Líbano, otro de los frentes que Washington intenta estabilizar para evitar que el conflicto regional vuelva a extenderse.
Líbano permanece como una pieza clave debido a la presencia de Hezbollah, organización respaldada históricamente por Irán y considerada por Israel una de sus principales amenazas en su frontera norte.
Washington ha buscado que los acuerdos de seguridad permitan reducir la presencia armada de Hezbollah cerca de territorio israelí y fortalecer al Estado libanés y sus fuerzas de seguridad.
Otro de los temas abordados fue la posible expansión de los Acuerdos de Abraham, impulsados por Estados Unidos durante el primer mandato de Trump para normalizar las relaciones diplomáticas entre Israel y países árabes.
Los acuerdos, firmados inicialmente en 2020, permitieron el establecimiento de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, a los que posteriormente se sumaron Marruecos y Sudán dentro del proceso promovido por Washington.
Una ampliación de esos acuerdos representa uno de los principales objetivos diplomáticos de Trump en Medio Oriente, especialmente ante la posibilidad de incorporar a otros países árabes y construir un bloque regional que contribuya a contener la influencia iraní.
Presión política para ambos
La reunión también estuvo marcada por el contexto político interno de ambos mandatarios.
Trump enfrenta presión para reducir el costo político y económico de la guerra antes de las elecciones intermedias de noviembre, en las que estará en juego el control del Congreso estadounidense.
Una prolongación del conflicto podría convertirse en un factor electoral, particularmente si aumentan las bajas estadounidenses, el gasto militar o las repercusiones económicas derivadas de la inestabilidad en Medio Oriente.
Netanyahu, por su parte, busca fortalecer su posición política rumbo a los próximos comicios en Israel, mientras enfrenta el desgaste provocado por años de conflictos en Gaza, Líbano e Irán y los cuestionamientos internos sobre la estrategia de seguridad de su gobierno.
En ese escenario, ambos líderes enfrentan una disyuntiva similar: mantener la presión militar sobre Teherán sin permitir que una nueva escalada convierta la guerra en un conflicto todavía más prolongado y costoso.
La estrategia que adopten no sólo determinará el rumbo de la confrontación con Irán, sino que podría definir el nuevo equilibrio político y de seguridad de Medio Oriente.
El Horizonte