La industria vive una contradicción: se producen más películas y de mejor calidad, con creadores reconocidos internacionalmente, pero cada vez menos gente acude a las salas, desplazados por plataformas de streaming. La academia señala que esta tendencia amenaza el carácter colectivo del cine, y exige mayor apoyo estatal e incentivos fiscales
En 1946 diversas instituciones privadas, culturales y la industria del cine fundaron la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) con la misión de celebrar lo mejor de la producción nacional a través del premio Ariel, nombre tomado del libro homónimo del escritor uruguayo José Enrique Rodó, publicado en 1900.
El Ariel representa, de acuerdo con su creador, el escultor mexicano Ignacio Asúnsolo (1890-1965), a un hombre en actitud de emprender el vuelo y es, al mismo tiempo, un símbolo del espíritu idealista de la raza nacional y del anhelo de la ascensión del cine mexicano. Ese año, 1946, fueron premiados con la estatuilla Mejor Película La barraca. Su creador, Roberto Gavaldón, obtuvo Mejor Director, y su protagonista, Domingo Soler, ganó Mejor Actor. Y Dolores del Río fue Mejor Actriz por Las abandonadas, de Emilio Indio Fernández.
El investigador y crítico de cine Emilio García Riera escribió en su libro Breve historia del cine mexicano que en ese momento ya empezaba a bajar la producción de películas de ficción mexicanas: en 1946 se hicieron 70, 12 menos que en 1945, y bajó más en 1947, a 57.
En adelante, la crisis del cine se agudizó, por lo que la AMACC canceló la ceremonia del Ariel en 1958, y la volvió a organizar en 1972, y desde entonces cada año se entrega hasta ahora. La academia ha cambiado sus estatutos en varias ocasiones. Hoy su finalidad es promover la difusión, investigación, preservación, desarrollo y defensa de las artes y ciencias cinematográficas.
El compositor y productor musical Daniel Hidalgo, presidente de la AMACC, precisa en entrevista que la academia “siempre ha sido la casa del cine mexicano”. El egresado del Centro de Investigación y Estudios Musicales y especializado en la creación de bandas sonoras para cine, televisión y teatro especifica:
“Trabaja en pro de la producción, la exhibición y la conservación del séptimo arte nacional. En este momento es muy importante porque el cine mexicano está pasando por una montaña rusa en la que hay emociones muy positivas, pero existen emociones que son difíciles porque no sabemos qué va a pasar. Cuando hablo de las cuestiones positivas me refiero a que cada vez es mejor nuestra cinematografía, contamos con muy buenas creadoras y creadores, es decir, existen muy buenas directoras, directores, fotógrafos y fotógrafas, etcétera. ¡Estamos realizando un buen cine!
“La filmografía mexicana es reconocida en el mundo entero como una de las mejores. Además, estamos creando cada vez más películas, está creciendo el número, mas hay una nube sobre nosotros respecto de que la gente no está yendo al cine, permanecemos atrapados en otras pantallas. Competimos mucho contra el streaming. Las personas hablan más de las películas que ve en plataformas como Netflix, Amazon o HBO que lo que ve en las salas de cine. Eso es preocupante porque está desapareciendo la tradición familiar de ir al cine”.
–¿Pueden desaparecer las proyecciones en los cines-teatro?
–Los números en el mundo entero demuestran que las personas están mucho tiempo sentadas en su cama viendo series. Los jóvenes se están conectando con una pantalla mucho más chiquita, en sus celulares, sobre todo TikTok, más que las series de la televisión; van poco a las salas de cine. Ante eso debemos encontrar la solución entre todos. ¿Cómo regresar a la gente al cine? Otra de esas nubes oscuras es la inteligencia artificial (IA), que está cambiando el proceso de creación por completo, está generando nuevos contenidos con una manera distinta de hacerlo, e implica los derechos de autor y el desplazamiento laboral. Son temas muy controversiales que generan mucha discusión. En la academia estamos dialogando dichos tópicos y ver cómo podemos incidir en las políticas públicas, el set, la postproducción e incluso para capacitar a los cineastas.
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