¿Qué podría salir mal? Desde fallas en el escudo térmico hasta el despliegue de paracaídas, la misión Artemis II entra en su fase más crítica: el peligroso reingreso a la Tierra.
Estados Unidos.- La misión Artemis II de la NASA está por vivir su momento más crítico este viernes 10 de abril de 2026: el regreso a la Tierra.
Aunque el viaje alrededor de la Luna ha sido un éxito, el verdadero desafío ocurre ahora, durante la reentrada a la atmósfera, una fase en la que la vida de los astronautas depende de segundos, cálculos precisos y tecnología extrema.
Fuerzas que pueden aplastar a los astronautas
La cápsula Orión deberá ingresar a la atmósfera terrestre a una velocidad cercana a los 40 mil kilómetros por hora, más de 30 veces la velocidad del sonido. En este punto, el aire no puede apartarse lo suficientemente rápido, por lo que se comprime y se transforma en plasma, generando temperaturas que superan los 2 mil 700 grados Celsius sobre la superficie de la nave.
Sin embargo, más allá del calor extremo, los astronautas enfrentan otro peligro «silencioso», las fuerzas G; durante la desaceleración, al tripulación experimentará hasta cuatro veces su peso corporal, lo que significa que su cuerpo será presionado contra los asientos.

Este fenómeno puede afectar la respiración, la circulación sanguínea y la capacidad de movimiento, por lo que los astronautas deberán poder soportar estas condiciones sin perder el conocimiento.
El escudo térmico, la clave para sobrevivir
El escudo térmico de la cápsula es el elemento más importante en esta fase. Su función es absorber y disipar el calor generado por la fricción con la atmósfera. Sin embargo, este sistema ha estado bajo observación desde la misión Artemis I, cuando presentó desgaste inesperado.

Para reducir riesgos, la NASA modificó la trayectoria de reentrada, buscando disminuir la acumulación de calor y evitar daños mayores en la estructura de la nave. Aun así, especialistas advierten que este sigue siendo uno de los puntos más delicados del regreso.

Un descenso calculado al milímetro
El proceso de reentrada no es directo, la cápsula realizará una maniobra conocida como “rebote”, en la que desciende, se eleva ligeramente y vuelve a caer, lo que permite disipar energía y controlar mejor la velocidad antes del amerizaje.
Durante varios minutos, además, la nave perderá comunicación con la Tierra debido a la ionización del aire, generando uno de los momentos de mayor tensión para el control de misión.
El momento que definirá la misión
El descenso completo durará apenas 6 minutos, pero definirá el éxito total de Artemis II, si todo sale según lo previsto, la cápsula desplegará once paracaídas que ayudaran a desacelerar y amerizará en el océano Pacífico.
Este aterrizaje no solo marcará el final de una misión histórica, sino que también pondrá a prueba la tecnología que permitirá el regreso del ser humano a la Luna en los próximos años.
ABC Noticias