Así es el X-59, el avión de la NASA que busca cambiar los vuelos

El ejemplar revive el interés por los viajes comerciales supersónicos que alcanzaron notoriedad con el Concorde, el avión que operó entre 1976 y 2003.

La NASA alcanzó un nuevo avance en el desarrollo de la aviación supersónica al anunciar que el avión experimental X-59 superó por primera vez la velocidad del sonido durante una prueba realizada en California. El logro representa un paso importante en un proyecto que busca hacer posible el regreso de los vuelos comerciales supersónicos sin el fuerte estampido que históricamente ha limitado este tipo de operaciones.

La aeronave despegó desde la Base de la Fuerza Aérea Edwards y completó un vuelo de 81 minutos durante el cual alcanzó una velocidad aproximada de 1,147 kilómetros por hora y una altitud de 13,228 metros.

El piloto de pruebas Jim «Clue» Less estuvo a cargo de la misión, que permitió evaluar el comportamiento del avión tanto a velocidades subsónicas como supersónicas.

¿Por qué el X-59 es diferente?

La característica más destacada del X-59 es su capacidad para superar la barrera del sonido sin generar el tradicional estampido sónico que suele escucharse cuando una aeronave rompe el límite de velocidad del sonido.

Durante décadas, este fenómeno representó uno de los principales obstáculos para la aviación comercial supersónica. El ruido provocado por la compresión de las ondas sonoras llevó a numerosos países a restringir o prohibir este tipo de vuelos sobre áreas habitadas.

La NASA busca demostrar que es posible reducir significativamente ese impacto acústico mediante nuevas tecnologías de diseño.

El legado del Concorde

El desarrollo del X-59 revive el interés por los viajes comerciales supersónicos que alcanzaron notoriedad con el Concorde, el avión que operó entre 1976 y 2003 conectando ciudades como Londres y París con Nueva York en aproximadamente tres horas y media.

Aunque el Concorde podía superar los 2,000 kilómetros por hora, el ruido generado al romper la barrera del sonido limitó su operación en muchos territorios y terminó siendo uno de los factores que marcaron el final de esa era.

La tecnología detrás del vuelo silencioso

Para evitar el estampido sónico, el X-59 incorpora una nariz extremadamente alargada que representa cerca de una tercera parte de la longitud total de la aeronave, que mide 30.5 metros.

Además, el motor fue colocado en la parte superior del fuselaje, una configuración diseñada para dispersar las ondas sonoras antes de que se compriman y produzcan el característico estruendo.

La NASA informó que en los próximos vuelos espera alcanzar velocidades cercanas a Mach 1.4, equivalentes a entre 1,500 y 1,700 kilómetros por hora. Si las pruebas continúan siendo exitosas, el X-59 podría abrir el camino para una nueva generación de vuelos comerciales más rápidos y silenciosos.

El Horizonte