Bolsonaro acecha a Pemex; su llegada al poder podría sepultar la alianza con Petrobras: analistas

La posible cancelación de la alianza entre petroleras ocurre justo cuando México enfrenta riesgos por el suministro de diésel y el encarecimiento de los combustibles.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La posible llegada de Flávio Bolsonaro a la presidencia de Brasil sí podría significar el fin de la alianza entre Petrobras y Pemex, justo cuando México enfrenta riesgos en el suministro de diésel desde Estados Unidos y un escenario de encarecimiento de los combustibles, explicaron analistas consultados por Proceso.

Este 4 de octubre por la noche el mundo entero supo que en la primera vuelta de las elecciones de Brasil, el candidato del Partido Liberal obtuvo la mayoría de los sufragios, con 47.03% de los votos; sin embargo, todavía se tendrá que disputar una segunda vuelta para definir quién ocupará la Presidencia.

Sin embargo, su avance ya pone bajo riesgo los planes entre las petroleras de México y Brasil.

Al respecto, el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) de la UNAM, Ignacio Martínez Cortés, explicó en entrevista con este medio de comunicación que de cambiar la correlación de fuerzas políticas en Brasil con la llegada de Bolsonaro a la presidencia, también se van a modificar las estrategias económicas, lo que incluye dejar atrás parte de lo impulsado por Luiz Inácio Lula da Silva.

“En este sentido, al llegar Bolsonaro Junior sí que se estaría ya entrando en revisión el acuerdo entre Petrobras y Pemex impulsado tanto por Lula como por Claudia Sheinbaum”, expuso.

Por su parte, el analista energético Ramses Pech señaló a Proceso que mientras no existan contratos vinculantes, presupuesto y un calendario de ejecución, el fin de la alianza tendría para Pemex “un impacto marginal”.

Esto, porque, hasta el momento, el acuerdo entre ambas petroleras no obliga a ninguna de las dos a realizar inversiones.

Sin embargo, reconoció que sí se podría desaprovechar una oportunidad con Petrobras, abrir la puerta a inversiones en refinerías que producen diésel, precisamente donde el escenario se complica para México.

Mientras desde Estados Unidos está sobre la mesa el riesgo de que se frenen las exportaciones de diésel hacia México, un cambio de gobierno en Brasil también podría cerrar otra puerta para Pemex antes de que la alianza con Petrobras termine por concretarse, puntualizó.

“Y ahora se requiere de la importación de combustibles en el sentido de lo que pone sobre la mesa el presidente Trump de no exportar diésel a México”, añadió el coordinador de la LACEN.

El académico de la UNAM señaló que una ruptura de la alianza caería en mal momento para México y Pemex, además, por el encarecimiento de los combustibles a raíz de los conflictos geopolíticos en Europa y Medio Oriente.

“Estos cambios políticos también estarán provocando un movimiento abrupto en los precios internacionales de los combustibles. Esto va de la mano con la depreciación del peso frente al dólar”, señaló.

El riesgo se veía venir

El riesgo para la alianza Petrobras-Pemex no apareció con los resultados de la primera vuelta. Previamente, el área de análisis de Banamex expuso que la alianza sí está en riesgo si Luiz Inácio Lula da Silva pierde las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, ya que un cambio de gobierno puede modificar el rumbo de la estrategia internacional de la empresa brasileña y, con ello, afectar sus planes en México.

“Existe un riesgo político ante la posibilidad de un cambio de gobierno que podría modificar la estrategia internacional de Petrobras, acelerar o frenar su expansión fuera de Brasil y alterar el apetito por compromisos de largo plazo en México”, se lee en un documento de análisis del banco.

La alianza apenas está en el papel

El 23 de junio, Pemex y Petrobras dieron a conocer la firma de un Memorándum de Entendimiento (MoU) de cooperación estratégica y técnica, pero de carácter no vinculante.

El objetivo es evaluar, desarrollar y ejecutar de manera conjunta proyectos en la industria de los hidrocarburos. E incluso lograr trabajos en exploración y producción, procesos industriales e intercambio de experiencias sobre aspectos regulatorios e institucionales.

La vigencia del acuerdo es de dos años y puede renovarse.

Proceso