La Profepa detuvo la obra de Las Dunas, complejo de 14 torres y 138 departamentos en Chuburná Puerto, luego de que pescadores y habitantes denunciaran daños al manglar y a la playa donde anidan las tortugas. El permiso fue aprobado en 2025 tras una negativa previa de Semarnat en 2023
PUERTO PROGRESO, Yuc. (Proceso).- “Si construyen nos va a dar en la torre, nos vamos a inundar y quizás vamos a desaparecer con los huracanes. Ya nos vendieron y no lo sabíamos, sólo quieren llenar sus bolsillos”, se queja Alejandra, habitante de Chuburná Puerto, que junto con toda la comunidad costera se ha organizado para defender los manglares y el mar del desarrollo inmobiliario Las Dunas.
La voz de ella y de las personas que se unieron para defender el mar y sus recursos naturales logró ser escuchada, y este 30 de julio la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó la clausura total temporal de la construcción del complejo turístico Las Dunas, que puso en riesgo la zona de anidación de las tortugas y la Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte, cercanas a la comunidad costera de Chuburná Puerto en Progreso.
El desarrollo inmobiliario de la empresa Auralux Representaciones, cuyos permisos estatales fueron otorgados durante la administración del exgobernador Mauricio Vila Dosal, inició hace dos semanas con el desmonte de los 92 mil 017.3 metros cuadrados, en los que edificará 14 torres con 138 departamentos, divididos en dos secciones.
En 2023, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) negó la autorización para la obra. Consideró que la construcción impactaría y pondría en riesgo la flora y fauna de la costa de Yucatán.
Sin embargo, la empresa logró obtener el permiso de cambio de uso de suelo en julio de 2025, bajo la administración del titular de la oficina de Semarnat en Yucatán, Guillermo Humberto Porras Quevedo, quien por años fue militante del Partido Verde (PVEM) en la entidad y ocasionalmente en Veracruz.
Para el proyecto, que es comercializado por Designia Desarrollos, se presentó la primera Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que contemplaba 74 departamentos, el 27 de septiembre de 2023. Tres meses después, el 13 de diciembre de 2023, la Semarnat informó su negativa mediante el oficio 726.4/UGA-1789/003248.
Pero el 17 de diciembre de 2024 Auralux presentó una segunda MIA, ahora por casi el doble de departamentos, 138 en 14 torres; ésta fue aprobada.
La comunidad costera advirtió que nunca fue informada del impacto ambiental que traería consigo la construcción. Tampoco les consultaron si estaban de acuerdo. La mayoría se dedica al turismo comunitario y la pesca. Anticiparon que ambas actividades están en riesgo.
“Ya juntaron toda la arena de lo que talaron y la están trasladando, pero no sabemos a dónde. No hay raíces, ni nada, quedó como un desierto. Sabemos que harán edificios grandes con cuartos para renta (…) Aquí es zona de anidación de tortugas, se supone que son zonas protegidas, pero mientras haya dinero hacen lo que quieren”, expuso el pescador y guía de turismo Jesús Gómez.
Proyectos invasivos
Auralux Representaciones detalló que el 1.11% del presupuesto para la ejecución del proyecto será destinado para “la implementación de las medidas de prevención y mitigación de los efectos adversos” que pueda ocasionar la construcción en la costa.
La inversión total que estiman es de 18 millones de pesos para la construcción, de los cuales 17 millones 800 mil pesos serán para los insumos, materiales y contratación de servicios. De dicho monto, 200 mil pesos se usarán para intentar restaurar el medio ambiente.
La MIA señala que 67 mil 903 metros cuadrados —es decir, el 73.8%— serán destinados como áreas libres, que explican se trata de espacios verdes que podrán ser usados “para el desarrollo de actividades recreativas no invasivas, y que no modifiquen su estructura, como caminatas u otras, pero siempre respetando las comunidades vegetales nativas”.
Es decir, también serán intervenidos por el complejo turístico.
Basilia Tzab, quien creció en la zona costera, señaló que las autoridades medioambientales como Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) no intervienen ante la alteración del manglar.
Comparó el proyecto de Las Dunas con la situación que continúa respecto a Ciudad Maderas, otro complejo inmobiliario que se construye en Chuburná Puerto.
“Nunca dieron a conocer el proyecto y lo permitieron las autoridades de Chuburná, no dijeron qué harían y están dañando la playa en donde las tortugas anidan (…). Así hicieron en Ciudad Maderas. No sabemos quiénes les dieron permiso y si tienen conocimiento las autoridades, son proyectos grandes que dañan a la población. Somos inocentes de todo lo que hacen. Cuando nos enteramos ya está hecho, mientras dañan a los pescadores y todos vivimos de eso”, expuso.
Especies en peligro
Debido a la explotación en las Dunas de Chuburná se ven amenazadas dos especies emblemáticas de la península protegidas por la NOM-059-SEMARNAT: el colibrí tijereta mexicano (Doricha eliza), en peligro de extinción, y otra pequeña ave endémica de la región, la matraca yucateca (Campylorhynchus yucatanicus), bajo la categoría de amenazada.
La empresa fue constituida en 2014. Actualmente, según la última acta de asamblea (SIGER), aparece como administradora única Tania Aurora Gómez Cetina y como apoderados, Ermilo José Zaldívar López y Lucía Janeth Palomo Gómez, siendo esta última la que aparece en las solicitudes de los permisos medioambientales a la federación.
Auralux Representaciones obtuvo la Licencia de Uso de Suelo y Factibilidad Urbana Ambiental durante la administración estatal panista.
La licencia de uso de suelo fue autorizada por la Dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Ayuntamiento de Progreso, el día 2 de febrero del año 2024, mientras era alcalde Julián Zacarías Curi.
Además, los dictámenes de Factibilidad Urbana Ambiental fueron emitidos tanto por la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) como por el Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT) durante la misma administración estatal.
Según datos del Registro Público de la Propiedad de Yucatán, el predio identificado como el Tablaje 1913, en el que se construyen Las Dunas, en Chuburná Puerto (municipio de Progreso), se originó a partir de la división formal de la finca San Rafael Xtepen en septiembre de 1983.
La segregación fue acordada ante notario por Antonio Larrea y Peón, María Elena Larrea y Peón de Rivero y Elda Peón Solís, resultando en una fracción de ocho hectáreas —con 200 metros de frente al Golfo de México por 400 metros de fondo—, cuya inscripción formal quedó asentada en Mérida el 20 de enero de 1984.
La colectiva Salvemos las Dunas inició, junto con la comunidad de Chuburná Puerto, el trabajo de defensa de esta parte de la Costa de Yucatán frente a la expansión inmobiliaria. En redes sociales reiteraron que el retiro de la vegetación en esta parte de la península deja a la zona sin la barrera natural contra los huracanes. Se convocó a una marcha el viernes 31 de julio para exigir un freno al proyecto.
El gobierno del estado (de Morena) únicamente pidió a la Semarnat y a la Profepa verificar si la construcción cuenta con las autorizaciones federales.
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