Conflicto con Irán complica escenario electoral de Trump

El presidente de Estados Unidos enfrenta críticas internas y riesgo de perder control del Congreso tras guerra en Medio Oriente

Aunque se atribuyó el mérito de haber logrado que Irán aceptara un cese al fuego y la reapertura del Estrecho de Ormuz, expertos en política internacional consideran que, en realidad, a quien más le urge poner fin a esta guerra “no planeada” es al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Esto se debe a que, lejos de fortalecer sus bonos políticos, estos se encuentran en caída libre no solo en su país, sino a nivel mundial, lo que lo deja “muy mal parado” de cara a las elecciones legislativas que se celebrarán el próximo 3 de noviembre.

Por ello, especialistas como la internacionalista Gabriela de la Paz y el analista político Óscar Tamez coinciden en que Trump sufrió un desgaste político considerable con este conflicto bélico y, además, dañó la reputación internacional de su país.

“Esto lo afecta al interior, en su popularidad electoral. Esa es la que, a mi parecer, más le preocupa; no lo que piensen en Sudáfrica, Chiapas o Francia».

«Le importa lo que piense el electorado estadounidense y, por eso, insistió en un trabajo diplomático donde Irán sintiera que gana y Estados Unidos también”, explicó Tamez.

Por su parte, Gabriela de la Paz agregó que Trump tendrá que enfrentar el costo político de haberse involucrado en una guerra que no planeó adecuadamente y de haber subestimado al adversario: Irán, un país que lleva décadas preparándose para un escenario de este tipo.

La especialista señaló que el mandatario cometió errores graves, como amenazar con la desaparición de “una civilización” y dañar infraestructura civil, acciones que podrían considerarse crímenes de lesa humanidad.

“Probablemente nunca veamos a Donald Trump sentado en el banquillo de La Haya, pero sí se puede calcular un daño muy grande a la reputación de Estados Unidos. En parte, el hecho de que esta no haya sido una guerra bien pensada ni bien planeada, con una justificación clara, explica por qué ningún país de la OTAN ha respaldado a Estados Unidos”, apuntó De la Paz.

Agregó que Trump aplicó en Irán una estrategia similar a la llamada “teoría del hombre loco”, implementada por el expresidente Richard Nixon durante la guerra de Vietnam, basada en amenazas para aparentar irracionalidad y lograr que el adversario ceda. Sin embargo, señaló que ni en aquel entonces ni ahora ha resultado efectiva.

“Donald Trump se metió en una guerra que no planeó ni pensó bien; los iraníes sí estaban preparados. Ningún presidente había intentado algo así. Trump se ha metido en un problema porque no escucha a expertos ni a generales; cree que tiene la solución y lanza ultimátums basados en esa teoría del ‘hombre loco’”, comentó De la Paz.

Estados Unidos e Irán acordaron el martes una tregua de dos semanas para intentar alcanzar acuerdos definitivos sobre los temas que originaron la disputa bélica, entre ellos el programa nuclear iraní.

El próximo 3 de noviembre, Estados Unidos celebrará elecciones para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes, lo que podría representar un revés para el Partido Republicano y fortalecer la presencia demócrata en el Poder Legislativo.

Ante este escenario, Tamez recalcó que, independientemente del desenlace en Medio Oriente, el presidente estadounidense enfrentará un panorama desfavorable rumbo a los comicios. Además, la imagen de Estados Unidos ante el mundo se ha deteriorado por las decisiones de Trump en otros territorios y por el fortalecimiento de grupos que no simpatizan con ese país.

“Ojalá que los cuerpos diplomáticos logren una negociación que deje satisfechos a ambos gobiernos; de lo contrario, existe el riesgo de un conflicto de mayores dimensiones o, en el caso contrario, de una pérdida significativa de poder político del presidente rumbo a las elecciones”, advirtió Tamez.

Agregó que, use o no la fuerza bélica, Trump ya enfrenta un fuerte descrédito ante quienes no simpatizan con Estados Unidos a nivel global, como resultado de esta nueva forma de manejar la geopolítica.

El analista concluyó que un Congreso y un Senado dominados por el Partido Demócrata podrían incluso abrir la puerta a un proceso de destitución presidencial, lo que marcaría un hecho histórico en Estados Unidos. Por ello, afirmó que la imagen internacional resulta secundaria para Trump, ya que su principal preocupación sigue siendo el electorado interno.

Crimen de guerra

La experta añadió que, en caso de hacer uso de las armas y cumplir con sus amenazas de bombardear puntos estratégicos en Irán, dichas acciones podrían ser catalogadas como crímenes de guerra, debido al daño que provocarían.

Asimismo, De la Paz recalcó que, al no tratarse de una guerra ni de un posicionamiento estratégicamente bien planificado por Trump, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no respalda sus acciones, ante la falta de una justificación clara.

“Si lo que va a hacer es atacar la infraestructura eléctrica de Irán, así como instalaciones relacionadas con la energía, puentes u otros objetivos civiles, estas acciones son consideradas por el derecho internacional como crímenes de guerra”, puntualizó.

El Horizonte