De la Espriella: de abogado de la mafia en la mira de la DEA a presidente de Colombia

Abelardo de la Espriella asume hoy la presidencia de Colombia envuelto en graves acusaciones sobre el origen ilícito de su fortuna, sus vínculos con narcotraficantes y paramilitares, y su estrecha alianza con Donald Trump. A la par, crece el escepticismo sobre su conversión religiosa y su prometida mano dura contra el crimen

BOGOTÁ (Proceso).– El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella asume hoy como presidente de Colombia en medio de un mar de dudas sobre el origen de su fortuna, la procedencia de los fondos con los que realizó inversiones inmobiliarias en la Florida, Estados Unidos, y la naturaleza de su relación con las agencias antidrogas y de seguridad de ese país.

Antes de su reciente incursión en la política, el nuevo mandatario colombiano era conocido como un abogado excéntrico y ostentoso dedicado a defender a funcionarios corruptos y narcotraficantes, algunos de los cuales lo acusan de haberlos estafado al apropiarse de millones de dólares o de sus bienes por servicios que nunca les prestó.

Para el exnarcotraficante José Rafael Abello Silva, alias el Mono Abello, uno de los antiguos mafiosos que lo han acusado de esas prácticas, De la Espriella “es el abogado más delincuente que tiene Colombia”.

Desde hace varios años el entrante presidente de Colombia aparece mencionado en documentos confidenciales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) como un abogado relacionado con grupos paramilitares de extrema derecha dedicados al tráfico de cocaína.

Un memorándum de la DEA fechado el 25 de marzo de 2010, al cual tuvo acceso Proceso, lo señala como un representante de jefes de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que hizo lobby para “invalidar” el tratado de extradición entre Estados Unidos y Colombia a fin de evitar que esos mafiosos y narcotraficantes fueran enviados.

Según el memorándum dirigido al director regional de la DEA, Jay Bergman, por el especialista en investigación de inteligencia Chadd Calkins, la fuente –cuyo nombre aparece testeado en el documento– aseguró haberle entregado a De la Espriella 200 millones de pesos colombianos, unos 100 mil dólares de la época.

En junio último un grupo de 11 congresistas demócratas envió una carta a la Fiscalía estadunidense para pedir que se investigue el “historial profundamente preocupante” de De la Espriella porque “parece contravenir los intereses de Estados Unidos y, potencialmente, también sus leyes”.

Los legisladores plantean que existen serias dudas sobre cómo se hizo De la Espriella de su “considerable fortuna” y señalan que él y su esposa, Ana Lucía Pineda, “están vinculados a al menos 14 presuntas empresas fantasma registradas en la Florida y a varias adquisiciones multimillonarias de bienes raíces en ese estado realizadas con fondos cuyo origen no está claro”.

Maduro y Saab. Ligas con De la Espriella — Jesus Vargas / AP

Además, “existe evidencia de que al menos una de estas transacciones pudo haber sido financiada parcialmente” por Alex Saab, el principal testaferro del exlíder chavista Nicolás Maduro y quien ha sido cliente de De la Espriella.

El nuevo presidente de Colombia ha dicho que “la ética no tiene nada que ver con el derecho”.

Instrumento de Trump y del Espíritu Santo

El diario The New York Times aseguró hace unos días que De la Espriella ha sido investigado por la DEA y fiscales estadunidenses por movimiento de fondos de Alex Saab, quien fue extraditado a Estados Unidos desde Venezuela luego de que Maduro fuera secuestrado en Caracas en enero último en una operación militar organizada por el Pentágono.

Maduro está encarcelado en Nueva York para enfrentar un juicio por narcotráfico. Saab será enjuiciado en Miami, donde está detenido, por cargos de lavado de dinero. Lo que diga este último a los fiscales no debería preocupar a De la Espriella, al menos mientras Trump esté en la Casa Blanca.

La internacionalista María Zuluaga señala que De la Espriella es un ejemplo más “de la tradicional doble moral” de Estados Unidos, una potencia que dice perseguir a criminales “excepto cuando estos sirven a sus intereses”.

Y De la Espriella ha dejado suficientemente claro que cumplirá al pie de la letra todos los dictados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lo respaldó de manera abierta durante la campaña electoral sin importar que ese injerencismo violara la soberanía colombiana, según denunció el candidato presidencial izquierdista Iván Cepeda.

Trump, dice Zuluaga, ha sido aliado de políticos y personas cuestionadas por delitos muy serios, como el pedófilo Jeffrey Epstein, y en diciembre último indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien fue encontrado culpable de narcotráfico por la propia justicia de Estados Unidos.

Ese “doble rasero”, indica, “debilita la legitimidad de Trump en su supuesta cruzada contra el narcotráfico y hace evidente que los criterios políticos y las afinidades ideológicas, en su caso, pueden pesar más que la justicia”.

De la Espriella se presentó ante los colombianos como un adalid de la democracia y el Estado de derecho, y su principal oferta de campaña fue que combatirá con mano de hierro al crimen.

Como el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, que construirá 10 megacárceles, con inversión privada, para confinar delincuentes. También evaluará sacar a Colombia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Es difícil saber si De la Espriella realmente piensa lo que dice o sólo asume posiciones en función de complacer a Trump –un enemigo jurado de la ONU y los organismos multilaterales– y al ala radical del Partido Republicano, en especial a los congresistas de la Florida María Elvira Salazar, Mario Díaz Balart y Carlos Giménez.

Hasta hace pocos años, el nuevo mandatario se decía ateo. Ahora suele invocar a Dios en varios de sus mensajes y sostiene que Colombia también libra “una batalla espiritual” que su gobierno está dispuesto a pelear.

El pasado fin de semana De la Espriella se llevó a todo su gabinete a un retiro espiritual en el que todos cantaron sentidas alabanzas con los brazos extendidos, los ojos cerrados y arrodillados. El abogado y exateo dijo que, como presidente, entregará a Dios las decisiones más difíciles. “Creo que estoy tocado por el Espíritu Santo”, afirmó.

Una larga lista de artificioso

El nuevo presidente de Colombia, de 48 años, usa bótox para cubrir las arrugas, tiene injertos de cabello que ocultan sus pronuncias entradas y se ha delineado el rostro con cirugías plásticas, según han dicho antiguos colaboradores.

Trump. La doble moral de EU — Alex Brandon / AP

Una de sus muchas ocurrencias es que gobernará “desde las regiones” y abrirá sedes alternas de la oficina del Ejecutivo en la caribeña Barranquilla, ciudad donde se formó; en la noroccidental Medellín y en la suroccidental Cali.

La sede alterna en Barranquilla se está terminando de construir dentro de un batallón del Ejército a paso veloz.

La edificación cuenta con una fachada de drywall que imita de manera muy tropicalizada y delirante la fachada norte de la Casa Blanca, lo que le ha valido al entrante mandatario una lluvia de comentarios y memes en redes sociales sobre su propensión al ridículo, su estética de nuevo rico y su aspiracionalismo trumpista.

Los colombianos ya llaman a ese edificio “la Casa Blanca de Temu” y el presidente ha logrado acrecentar su fama de “mañé”, un término coloquial en Colombia que equivale al “naco” mexicano.

Según el entrante mandatario, esa sede alterna en Barranquilla tiene un “búnker subterráneo” que utilizará como “sala de crisis” y en el que podrá “tomar decisiones en tiempo real” sobre eventos que afecten la seguridad y el orden público.

La crítica en redes sociales — Especial

Él ha dicho que la edificación está siendo financiada por amigos empresarios y por él mismo, pero el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, afirmó que se han gastado dineros púbicos en esa obra.

La grandilocuencia y la proclividad a la ostentación no son nuevas en De la Espriella. Desde hace años, comenzó a divulgar en sus redes sociales imágenes que lo muestran en su avión Dassault-Breguet Falcon 50 de tres turbinas, vestido con trajes italianos y usando relojes Rolex y Audemars Piguet Royal Oaks.

Su página en internet se llama “De la Espriella Style” y la presenta como un espacio para celebrar “la dolce vita y el buen gusto”. Allí vende su propio ron, su propio vino, sus propios discos en los que canta ópera y ropa italiana para hombres “exclusivos” que “no le temen al éxito”. Todos sus negocios –excepto el de abogado de narcos– han fracasado y lo ha tenido que subsidiar. Pero él afirma que es empresario.

Antes de regresar a Colombia para lanzar su candidatura presidencial, vivía en Florencia, Italia, y en Miami, donde abrió un despacho legal pese a que no cuenta con licencia para ejercer en Estados Unidos.

Su verdadero negocio –al menos públicamente– era representar a narcotraficantes y lavadores de dinero, para lo cual usaba a jóvenes egresados de la carrera de derecho y mafiosos con contactos en el bajo mundo.

Uno de ellos, Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche, fue procesado en Estados Unidos por lavado y fraude.

Mano dura contra sus antiguos clientes

El nuevo presidente de Colombia ha dicho que combatirá como ninguno de sus antecesores “el narcoterrorismo” y a los jefes de los grupos criminales. Y esto, ha señalado, lo hará en alianza con Trump y con las fuerzas militares de Estados Unidos, que ya preparan su arribo a Colombia para usar a este país como centro de operaciones regionales.

Incluso ha prometido, como Trump, bombardear a narcotraficantes.

Así como muchos no le creen a De la Espriella su conversión religiosa, otros más desconfían de la autenticidad de su “cruzada contra el crimen y la inseguridad”.

Uno de los incrédulos es el general retirado Juan Carlos Buitrago, un oficial con fama de incorruptible que fue director de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), recuerda a De la Espriella no sólo como abogado del contrabandista Diego Marín, “Papá Pitufo”, sino como su lobista y presunto intermediario para cooptar funcionarios y policías que lo alertaron de investigaciones en su contra.

Buitrago piensa que se deberían articular unidades especializadas de inteligencia e investigación criminal para indagar el origen de fortunas como la de entrante mandatario, “que sin duda proceden de clientes mafiosos y grupos criminales”.

De la Espriella asegura tener raíces italianas y tiene pasaporte europeo. También se naturalizó como ciudadano estadunidense.

Esto, para el excandidato presidencial izquierdista Iván Cepeda, a quien derrotó por menos de un punto porcentual en los comicios de junio último, es un impedimento para que asuma como mandatario de Colombia pues, según dice, le juró lealtad a Estados Unidos –por encima de cualquier otro país– al naturalizarse.

Buitrago. Denuncias contra De la Espriella — X / @bg_buitrago

El también excandidato presidencial Sergio Fajardo, un respetado matemático y profesor universitario, De la Espriella es “un fantoche”.

La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, lo considera “un mafiosongo, defensor de corruptos y beneficiario de lavar la cara, y posiblemente la plata, a toda suerte de mafiosos y corruptos”.

Para el constitucionalista Rodrigo Uprimny, la trayectoria del entrante presidente de Colombia, y sus cercanas relaciones con criminales, hacen imposible confiar en su compromiso con principios democráticos y republicanos.

“Es poco creíble que, después de haber tenido todas esas relaciones con criminales, ahora diga que es el gran líder contra el crimen organizado”, asegura.

Proceso