Abelardo de la Espriella, abogado de mafiosos y candidato ultraderechista, lidera encuestas en Colombia con respaldo explícito de Donald Trump. DSin embargo, la propia DEA y múltiples denuncias lo vinculan con narcoparamilitares, sobornos y enriquecimiento ilícito, pese a su promesa de mano dura contra el crimen.
BOGOTÁ (Proceso).– El candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, abogado que amasó una gran fortuna defendiendo a mafiosos que lo acusan de haberlos defraudado, ha cumplido muy bien su papel como el más aventajado exponente colombiano del populismo de extrema derecha que se expande por toda América Latina con el respaldo del mandatario estadunidense, Donald Trump.
Tan bien, que según tres encuestas realizadas en las últimas dos semanas encabeza las preferencias para la segunda vuelta presidencial de Colombia este domingo, con una ventaja de entre 3.9 y 7.7 puntos porcentuales sobre el candidato izquierdista Iván Cepeda.
Desde luego, De la Espriella cuenta con el explícito apoyo de Trump, quien en una abierta injerencia en el proceso político colombiano le ha enviado tres elogiosos mensajes desde su red Truth Social.
El jueves último, el mandatario republicano llamó a Cepeda un “marxista de la izquierda radical” y señaló que, en cambio, el acaudalado abogado penalista “es un líder inteligente, fuerte y tenaz” y tendrá un “éxito rotundo” como presidente. Trump llamó a los colombianos a que “salgan a votar por ‘El Tigre’”, como se hace llamar el estrafalario e histriónico litigante.
Según Trump, De la Espriella –un candidato que se esfuerza por proyectar una imagen de áspera bravura– reestablecerá en Colombia “la ley y el orden”.
El problema de esa afirmación es que, De la Espriella, pese a ser abogado especializado en derecho penal, ha tenido una relación muy tensa y flexible con la ley y el orden.
Incluso en un memorándum de la Agencia estadunidense Antidrogas (DEA) fechado el 25 de marzo de 2010, el cual fue conocido por Proceso, aparece mencionado como un representante de jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, una organización narcoparamilitar) que hizo lobby para “invalidar” el tratado de extradición entre Estados Unidos y Colombia a fin de evitar que esos jefes mafiosos fueran extraditados.
Según el memorándum dirigido al director regional de la DEA, Jay Bergman, por el especialista en investigación de inteligencia Chadd Calkins, la fuente –cuyo nombre aparece testeado en el documento– aseguró haberle pagado a De la Espriella 200 millones de pesos colombianos, unos 100 mil dólares de la época, para que hiciera el trabajo.
Las denuncias contra el cuestionado abogado y candidato presidencial, quien comenzó a adquirir notoriedad en el mundo de la mafia en los años 2000, cuando se presentó como gestor de asuntos de paramilitares y narcotraficantes que negociaban un acuerdo de paz con el gobierno de Álvaro Uribe, han abundado desde entonces.
Narcoparamilitares a los que representó como abogado y a través de la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), que él mismo creó con financiamiento de esos delincuentes, han dicho que dieron dinero al litigante para sobornar a jueces y funcionarios.
El exnarcotraficante José Rafael Abello Silva, alias el «Mono Abello», ha acusado a De la Espriella de apropiarse de bienes de muchos clientes a los que representó. “Es el abogado más delincuente que tiene Colombia”, dijo en una entrevista en la W Radio.
El dueño de una empresa financiera David Murcia, quien fue procesado en Colombia y Estados Unidos por lavado de dinero y por defraudar a miles de personas mediante una estafa piramidal, acusó a De la Espriella de haberle robado cinco mil millones de pesos colombianos (1.4 millones de dólares al tipo de cambio actual) cuando fue su abogado.
La actual abogada de Murcia, Sondra Macollins, acusó ante la Comisión de Disciplina Judicial al candidato presidencial ultraderechista de violar sus deberes profesionales, deslealtad y faltar a la ética cuando fue defensor de Murcia, hace 18 años, y se quedó con el dinero que su representado le dio en efectivo por servicios legales que nunca realizó.
Quimera multimillonaria
La fortuna que ha hecho De la Espriella, de 47 años, en su carrera como abogado puede parecer inexplicable. Él mismo hace ostentación de su avión Dassault-Breguet Falcon 50 de tres turbinas; de sus relojes Rolex y Audemars Piguet Royal Oaks; de sus mansiones en Miami y Florencia (Italia) y de sus desarrollos inmobiliarios en Bogotá.
Además, según investigaciones del portal Vorágine, es propietario de extensiones mineras de origen narcoparamilitar.
El general retirado Juan Carlos Buitrago, un oficial con fama de incorruptible que fue director de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa), recuerda a De la Espriella no sólo como abogado del contrabandista Diego Marín, “Papá Pitufo”, sino como su lobista y eventual intermediario para cooptar funcionarios y policías que lo alertaron de investigaciones en su contra.
Para un exinvestigador de la Fiscalía colombiana, que pidió la reserva de su nombre, “cuando se observa con detenimiento qué clase de clientes ha tenido De la Espriella y qué tratos ha hecho con ellos, su fortuna no resulta inexplicable, sino muy explicable”.
De acuerdo con la fuente, el candidato presidencial ultraderechista ha podido evadir la acción de la justicia a lo largo de muchos años de denuncias ‘por las redes de corrupción que hay dentro de la Fiscalía, que son las que lo han protegido’.
El memorándum de la DEA conocido por este medio habla de la muy estrecha relación de De la Espriella con el exfiscal general de Colombia, Mario Iguarán.
El general Juan Carlos Buitrago piensa que se deberían articular unidades especializadas de inteligencia e investigación criminal para indagar el origen de fortunas como la del candidato presidencial de extrema derecha, “que sin duda proceden de clientes mafiosos y grupos criminales”.
Pero Abelardo de la Espriella se presenta ante los colombianos como un adalid de la democracia y el Estado de derecho y su principal oferta de campaña es que combatirá con mano de hierro al crimen.
Como el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, ha prometido que construirá 10 megacárceles, con inversión privada, para confinar delincuentes. También ha dicho que evalúa seriamente sacar a Colombia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA). Esto estaría relacionado con su manifiesto desapego con los derechos humanos.
No quiere ningún tipo de fiscalización externa en su país, a menos que esta sea del gobierno de Trump, a quien –al menos en público— parece venerar como un guía que dicta su destino.
De la Espriella, quien aparece en los actos de campaña con chalecos antibalas y en medio de una cabina de vidrios blindados, es una suerte de frankenstein de la ultraderecha populista latinoamericana y una versión tropical de la ideología MAGA (acrónimo de Make America Great Again) impulsada por Trump.
Como el personaje de Mary Shelley –una criatura hecha de retazos de cuerpos humanos–, De la Espriella ha tomado para sí mismo características de otros advenedizos de la política que se presentan ante los electores como salvadores de la patria pero que, cuando se analizan con detenimiento sus propuestas, parecen más hijos del embuste.
La imagen de un felino
Al igual que el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, De la Espriella usa la camiseta de la selección nacional de futbol para hacer campaña, y dice defender valores religiosos ultraconservadores –no al aborto, no a los derechos de las minorías sexuales y raciales, no a la familia no tradicional–, porque, según afirma, esta es también “una batalla espiritual”.
Antes, el abogado penalista se decía ateo.
Del gobernante argentino, Javier Milei, también tomó propuestas. Promete, por ejemplo, recortes brutales al tamaño del Estado, al que reduciría entre un 25% y un 40%, y se dice un “outsider” de la política. Esto, a pesar de que tiene el respaldo de los clanes más clientelares y cuestionados del país, empezando por el aparato del expresidente ultraderechista Álvaro Uribe.
Milei se hace llamar “El León” y De la Espriella se puso “El Tigre”. Pero no sólo se bautizó con el nombre de un felino, sino que dijo que fue un mote espontáneo que le pusieron sus seguidores al notar su fiereza y determinación para salvar a Colombia del “comunismo” que, según él, representa el actual mandatario izquierdista Gustavo Petro.
El jueves pasado, Milei expresó su respaldo a De la Espriella, y el candidato le respondió que un “León” en Argentina y un “Tigre” en Colombia “pueden ayudar a construir una Latinoamérica más fuerte, más libre y con más oportunidades para todos”.
De la Espriella también quiere parecerse a Trump. Como el mandatario estadunidense, es un negacionista del cambio climático y está absolutamente a favor del fracking, incluso en los páramos colombianos. Y al igual que el republicano, promete bombardear a narcotraficantes.
También tiene un rasgo que caracteriza al ultraderechista mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa: su desmesurada sumisión ante Trump.
El pasado 3 de junio, luego de Trump lo felicitó por haber encabezado la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, De La Espriella le respondió al mandatario: “Con la frente en alto y el corazón palpitante de gratitud patriótica, recibo sus palabras y su firme apoyo. ¡Gracias, señor Presidente!”.
Mago del artificio
Nadie puede dudar de que De la Espriella es hábil, inteligente y que tiene un talento natural para las artes escénicas. Es un mago del artificio y de los juegos de apariencias. Es notorio que hace dos décadas el abogado lucía con cabello rizado e incipiente calvicie. Hoy luce una caballera lacia y abundante.
Su página en internet se llama “De la Espriella Style” y la presenta como un espacio para celebrar “la dolce vita y el buen gusto”. Allí vende su propio ron, su propio vino, sus propios discos en los que canta ópera y ropa italiana para hombres “exclusivos” que “no le temen al éxito”.
Su ostentación y su impulso aspiracional se parecen mucho a los de los nuevos ricos latinoamericanos. El nombre de su despacho es “De La Espriella Lawyers”.
Él asegura tener raíces italianas –por su primer apellido; el segundo es Otero– y, además de ser colombiano, tiene pasaportes estadunidense y europeo.
El candidato se promueve como un “empresario exitoso”, pero el portal La Silla Vacía revisó empresas de las que hace parte en Colombia, Panamá y Estados Unidos y encontró que “mucha de la narrativa alrededor de su éxito empresarial no está sustentada en sus estados financieros” pues varias de ellas presentan resultados contables “incipientes” o con “pérdidas”.
Además, “varios de sus socios tienen o han tenido problemas con la justicia”.
Para el excandidato presidencial Sergio Fajardo, un respetado matemático y profesor universitario, De la Espriella es “un fantoche”.
Entre las múltiples denuncias e investigaciones judiciales que enfrenta De la Espriella está, además, la de haber sido abogado del empresario colombo-venezolano Alex Saab, testaferro del exlíder chavista Nicolás Maduro y de la esposa de este, Cilia Flores, quienes fueron “extraídos” y encarcelados en Nueva York en una operación militar estadunidense en Venezuela en enero pasado.
De la Espriella, quien se asume como un antichavista recalcitrante y ‘demócrata’, no tuvo empacho en fungir como abogado del prestanombres y operador financiero de un dictador como Maduro y de recibir, según investigaciones periodísticas, unos 12 millones de dólares de honorarios por ese trabajo.
El pasado miércoles, 11 congresistas demócratas de Estados Unidos publicaron una carta en la cual repudian “la flagrante injerencia” de altos funcionarios de ese país, incluso del presidente Trump, en las elecciones presidenciales de Colombia, al respaldar en forma abierta a De la Espriella, un candidato “con un historial profundamente preocupante que parece contravenir los intereses de Estados Unidos y potencialmente también sus leyes”.
La misiva, dirigida a los secretarios de Estado, Marco Rubio, y del Tesoro, Scott Bessent, y al fiscal general interino, Todd Blanche, señala que, en lugar de hacer campaña por De la Espriella, el gobierno estadunidense debería estar examinando sus vínculos “con una organización designada como terrorista (las narcoparamilitares AUC) y con una persona acusada de lavado de dinero (Saab)”.
También, sus “posibles irregularidades financieras relacionadas con empresas y transacciones inmobiliarias en Florida”, estado en el que él y su esposa hicieron varias adquisiciones multimillonarias de bienes raíces “con fondos cuyo origen no está claro”.
De la Espriella ha prometido “destripar” a la izquierda en Colombia.
La excandidata presidencial centroizquierdista Claudia López, una ácida crítica del gobierno del presidente Petro, anunció esta semana de manera sorpresiva que votará por Cepeda este domingo porque De la Espriella “es un mafiosongo, defensor de corruptos y beneficiario de lavar la cara, y posiblemente la plata, a toda suerte de mafiosos y corruptos”.
Para el constitucionalista Rodrigo Uprimny, las propuestas y la trayectoria de De la Espriella, así como sus nunca aclaradas relaciones con criminales, hacen imposible confiar en su compromiso con principios democráticos y republicanos.
“Es poco creíble que, después de haber tenido todas esas relaciones con criminales, ahora diga que es el gran líder contra el crimen organizado”, asegura.
Proceso