El ataque israelí del viernes contra objetivos “en el corazón de Teherán” se dirigió a sitios empleados por Irán para producir misiles balísticos y otras armas, informó el ejército israelí. También alcanzó lanzamisiles y puntos de almacenamiento en el oeste del país.
DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP).— Israel lanzó una nueva oleada de ataques contra Irán el viernes y amenazó con que “se intensificarán y se ampliarán” después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las conversaciones para poner fin a la guerra iban bien y dio más tiempo a Teherán para abrir el estrecho de Ormuz, aunque no ha habido señales de que la República Islámica vaya a ceder.
Con los mercados bursátiles tambaleándose y las repercusiones económicas de la guerra extendiéndose mucho más allá de Oriente Medio, Trump enfrenta una creciente presión para poner fin al férreo control de Irán sobre el estrecho, una vía navegable estratégica por la que normalmente pasa una quinta parte del petróleo mundial.
Washington ha ofrecido a Teherán una propuesta de 15 puntos para un alto el fuego que incluye que renuncie al control del estrecho, pero al mismo tiempo ordenó el envío de miles de tropas adicionales a la región, posiblemente como preparación para un intento militar para arrebatar el control de la vía navegable a Irán.
Ante la inminencia del plazo fijado por Trump para que Irán abra el estrecho, tras el cual había amenazado con destruir las plantas energéticas del país, el mandatario amplió el jueves la fecha límite al 6 de abril y señaló que las conversaciones para poner fin al conflicto iban “muy bien”. Teherán, por su parte, sostiene que no participa en negociación alguna.
Las sirenas antiaéreas se activaron en Israel cuando el ejército indicó que estaba trabajando para interceptar misiles iraníes, que se ha convertido en algo habitual. El ministro de Defensa del país, Israel Katz, dijo que Irán “pagará un precio muy alto y cada vez mayor por este crimen de guerra”.
“Pese a las advertencias, los disparos continúan”, añadió Katz. “Y por lo tanto, los ataques en Irán se intensificarán y se ampliarán a objetivos y zonas adicionales que ayuden al régimen a construir y operar armas contra los ciudadanos israelíes”.
El ataque israelí del viernes contra objetivos “en el corazón de Teherán” se dirigió a sitios empleados por Irán para producir misiles balísticos y otras armas, informó el ejército israelí. También alcanzó lanzamisiles y puntos de almacenamiento en el oeste del país.
También se vio humo sobre Beirut tras un ataque de madrugada, y el Ministerio de Salud de Líbano reportó más tarde dos fallecidos.
Irán continuó disparando misiles y drones a sus vecinos árabes del golfo Pérsico y las sirenas advirtieron de ataques en Baréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El Ministerio de Defensa de Arabia Saudí dijo que derribó tanto misiles como aviones no tripulados que se dirigían a su capital, Riad.
Kuwait reportó que tanto el puerto de Shuwaikh, en la Ciudad de Kuwait, como el de Mubarak Al Kabeer, en el norte y que se construye dentro de la iniciativa china de la “Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda», sufrieron «daños materiales” a consecuencia de ataques.
Parecía ser el primer ataque contra un proyecto vinculado a China en los estados árabes del golfo desde el inicio de la guerra. Beijing ha seguido comprando crudo iraní desde entonces.
Tras el peor día en Wall Street desde el inicio de la guerra, las bolsas asiáticas bajaron en su mayoría el viernes debido a las crecientes dudas sobre las posibilidades de una desescalada. El precio del petróleo volvió a subir y el crudo Brent, el índice de referencia internacional, alcanzó los 107 dólares por barril en las operaciones matinales, un 45% más que cuando Israel y Estados Unidos atacaron Irán el 28 de febrero para iniciar la guerra.
EEUU impulsa solución diplomática, pero envía más tropas
El firme control de Irán sobre el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz ha causado una creciente preocupación por una crisis energética mundial y parece formar parte de una estrategia para lograr que Estados Unidos dé marcha atrás sacudiendo la economía global. Un bloque árabe del golfo afirmó el jueves que Teherán está cobrando un peaje a las embarcaciones para garantizar su paso seguro por la vía navegable.
Steve Witkoff, enviado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló que la Casa Blanca ha entregado a Teherán una “lista de acciones” de 15 puntos para un posible alto el fuego, utilizando a Pakistán como intermediario. El documento incluye restricciones al programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán ha rechazado la oferta de Washington y presentó su propia propuesta de cinco puntos, que contempla reparaciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho.
Diplomáticos de varios países han estado tratando de organizar un encuentro directo entre enviados de Estados Unidos e Irán, posiblemente en Pakistán.
El Ministerio de Exteriores de Egipto indicó en un comunicado el viernes que su canciller, Badr Abdelatty, mantuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos turco y paquistaní en la víspera como parte de sus “esfuerzos intensivos” para organizar las conversaciones.
Abdelatty manifestó que esperaba que la labor de los tres países diera como resultado “esfuerzos graduales de desescalada que, en última instancia, conduzcan al fin de la guerra”.
Pese a los esfuerzos diplomáticos, un grupo de buques estadounidenses se aproximaba a la región con unos 2.500 marines a bordo. Además, al menos 1.000 paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada —entrenados para aterrizar en territorio hostil con el fin de asegurar zonas clave y aeródromos— han recibido la orden de desplazarse a Oriente Medio.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas celebrará una consulta a puerta cerrada sobre Irán el viernes en Nueva York, según dos diplomáticos de la institución que hablaron bajo condición de anonimato porque la reunión no era pública.
Según explicaron, Rusia solicitó la reunión sobre los ataques de israelíes-estadounidenses contra infraestructura civil iraní, y Estados Unidos, que ostenta la presidencia del Consejo de Seguridad, la había programado.
Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados, dijo que los trabajadores de la organización humanitaria en Irán contaron que “innumerables hogares, hospitales y escuelas han sido dañados o destruidos”, y que casi todos los vecindarios de Teherán han sufrido daños.
“Los civiles están pagando el precio más alto por esta guerra — debe terminar”, afirmó en un comunicado.
La Organización Internacional para las Migraciones apuntó el viernes que 82,000 edificios civiles —incluyendo hospitales y los hogares de 180,000 personas— han sido dañados en Irán hasta ahora.
“Si esta guerra continúa, corremos el riesgo de un desastre humanitario mucho más amplio”, aseveró Egeland. “Millones podrían verse obligados a huir cruzando la frontera, ejerciendo una enorme presión sobre una región ya sobrecargada”.
Suben las muertes, sobre todo en Irán y Líbano
El ejército israelí anunció el jueves el despliegue de su 162ª División en el sur de Líbano, donde se unirán a los miles de soldados trasladados a la zona tras el inicio de la guerra. Israel sostiene que el objetivo de la invasión, que tiene una duración indefinida, es proteger las localidades fronterizas del norte de su territorio de los ataques de Hezbollah y erradicar la presencia del grupo político-paramilitar allí.
Dieciocho personas fallecieron en Israel y cuatro de sus soldados murieron en Líbano. Otros dos militares israelíes resultaron gravemente heridos en Líbano el viernes durante un “accidente operativo”, dijo el ejército.
Las autoridades libanesas reportaron más de 1.100 decesos en el país y más de 1.900 personas han perdido la vida en Irán.
Al menos 13 tropas estadounidenses murieron, así como cuatro personas en la Cisjordania ocupada y 20 más en estados árabes del golfo.
En Irak, donde grupos de milicias respaldadas por Teherán han entrado en el conflicto, 80 miembros de las fuerzas de seguridad han muerto.
Proceso