Los archivos

El 27 de marzo se apapacha a los archivistas y se celebran los archivos. Gracias a ellos la memoria histórica no se pierde. El llamado juicio histórico a los mandatarios será bajo el análisis académico, imparcial. Ahí no aplica aquello de tengo otros datos.

El 26 de marzo fui invitado por la Contraloría y Transparencia del Gobierno de Nuevo León a dialogar sobre la importancia, logros, beneficios y retos de los archivos a partir de la ley reguladora existente.

Los archivos son resguardantes de gran parte de la memoria histórica, la pública, institucional, oficial y no oficial. Son la mayor fuente de datos, claro, siempre con el peligro de encontrar en ellos la versión parcial del archivante.

Gracias a María Teresa Herrera Tello, titular de la Contraloría, al director de transparencia Adrián Torres G., así como al director de fortalecimiento municipal, Luis Tijerina López por esta oportunidad de reflexionar sobre el quehacer de los archivistas y el valor de los archivos.

El hogar de la memoria histórica documental es un espacio que despierta debates; ¿son bodegas de papeles viejos e inútiles o son repositorios donde se resguarda el pasado y presente de nuestra vida institucional para el futuro?

Para algunos son innecesarios, preocupantes, elefantes blancos; para otros unos sitios cargados de tesoros, efectivamente, son repositorios de tesoros, pero no para atesorar en el sentido de encerrar por valiosos, se atesoran para disfrutarlos, para la academia, la investigación y para la riqueza de la memoria histórica de la sociedad.

Los retos en los archivos son múltiples y variados, desde la infraestructura, la operación, administración, selección de contenidos y el recurso de las nuevas tecnologías.

En infraestructura se requieren inmuebles, equipados, acondicionados, bien organizados y distribuidos, con iluminación y ambientación apropiados para la conservación de los documentos, sin olvidar que los espacios resguardantes deben ser apropiados para la conservación de los archivos donde los principales recursos son papeles de diferentes tamaños, formas, calidades e impresiones.

Lo relativo a la operación y administración comienza por aplicar la ley general de archivos y su equivalencia local, trasladando la normatividad a lo municipal y organismos privados con interés público. Es la capacitación, concientización y supervisión la forma en la cual se puede tener éxito al ordenar ese nudo gordiano que son muchos archivos públicos y privados.

El mayor reto actual se centra en la implementación de tecnologías en el quehacer archivístico. Existen en ellos documentos con cien, doscientos, quinientos años o más, la destrucción natural es inminente, las nuevas tecnologías son una valiosa herramienta para la preservación presente y a futuro, junto a ello, la tecnología contribuye a la consulta e investigación.

Se requiere catalogar y a la par digitalizar los documentos en los archivos, implementar un sistema tecnológico de gestión que permita la consulta amigable, la transparencia y el uso de los archivos digitales a distancia. Tener el documento escaneado no basta, debe estar al alcance de historiadores e investigadores.

Incluso ir más allá, el sistema debe coadyuvar a tareas como paleografiar. En la actualidad plataformas como transkribus realizan la paleografía de documentos, bueno, los archivos deben ir hacia allá e incluso utilizar la IA como herramienta.

Es momento de replantear aquello considerado como documento para el archivo histórico pues hay información valiosa de treinta o cuarenta años atrás que ya es histórica.

Como establecí en mi conferencia, “Los archivos: el futuro de la historia”: «Lo que hoy archivas será la Historia del futuro».