Macron sin miedo; hará frente a EEUU

El presidente de Francia afirmó que Europa no aceptará presiones de Estados Unidos por Groenlandia y advirtió que la UE responderá si Trump impone aranceles

Desde el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente francés Emmanuel Macron lanzó un mensaje contundente: Europa no cederá ante presiones ni amenazas externas, en una clara alusión a Donald Trump y a su advertencia de imponer fuertes aranceles si el continente no accede a sus aspiraciones sobre Groenlandia.

Mientras varios líderes europeos han optado por la cautela para evitar una escalada en las tensiones con Washington, Macron decidió romper con el tono moderado y marcar una línea roja. Francia —y Europa en su conjunto— no aceptarán pasivamente un orden internacional dominado por la fuerza, afirmó.

“Renunciar a nuestros principios nos llevaría al vasallaje”, sostuvo el mandatario francés, subrayando que el continente seguirá defendiendo la soberanía territorial y el Estado de derecho, incluso en un contexto global que describió como una transición hacia un mundo cada vez más carente de reglas claras.

Macron dejó abierta la puerta a una respuesta firme de la Unión Europea, que podría incluir sanciones comerciales propias si las amenazas se materializan. “Elegimos el respeto antes que ceder ante los agresores”, afirmó. “Elegimos la ley antes que la brutalidad”.

El presidente francés llamó la atención durante su intervención al portar gafas de sol estilo aviador. Posteriormente, el Palacio del Elíseo explicó que se trataba de una medida médica para proteger sus ojos tras la ruptura de un vaso sanguíneo.

Escalada diplomática con Washington

El discurso se produjo poco después de que Trump amenazara con imponer aranceles masivos al vino y al champán franceses, y de que hiciera públicos mensajes privados intercambiados con Macron, una acción poco habitual que rompió con la discreción diplomática tradicional.

Las relaciones entre Estados Unidos y Europa se han deteriorado de forma notable en las últimas semanas, especialmente tras el intento de Trump de cuestionar la soberanía de Groenlandia, territorio autónomo bajo control danés y miembro del entorno estratégico de la OTAN. La situación ha sacudido a sectores industriales europeos y ha generado nerviosismo en los mercados financieros.

A esto se suma el malestar de Trump por la negativa de Francia a sumarse a la llamada Junta de la Paz, una nueva organización internacional que el presidente estadounidense busca encabezar. París ha expresado reservas sobre el impacto que esta iniciativa podría tener en el papel de Naciones Unidas.

Consultado sobre la postura francesa, Trump respondió el lunes por la noche con un mensaje provocador: aseguró que impondría aranceles del 200% a los vinos y champanes franceses, y añadió que Macron acabaría uniéndose a la iniciativa “aunque no tenga por qué hacerlo”.

Mensajes privados expuestos

Horas después, Trump publicó en su red Truth Social una captura de pantalla de un intercambio privado con Macron. En el mensaje, el presidente francés decía no entender la postura estadounidense respecto a Groenlandia y se ofrecía a organizar una reunión del G7 con la participación de Rusia y otros países. Ni Washington ni París precisaron la fecha exacta de ese intercambio.
Macron confirmó además que no modificaría su agenda para coincidir con Trump en Davos, quien tenía previsto llegar el miércoles. “No hay razón para cambiar mis planes”, dijo, señalando que su salida del foro ya estaba prevista para la noche del martes.

En el tramo final de su mandato —que concluirá a mediados de 2027—, Macron acumula casi una década al frente de Francia. Su relación con Trump ha sido volátil desde el primer mandato del republicano, alternando gestos de cercanía con episodios de confrontación directa.

Europa busca cerrar filas

El endurecimiento del discurso francés se produce mientras líderes europeos intentan articular una respuesta común ante el nuevo giro de la política exterior estadounidense. En Davos, ejecutivos y responsables políticos advirtieron contra reacciones impulsivas, pero coincidieron en la necesidad de una estrategia unificada.

Sin mencionar directamente a Trump, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habló de un consenso creciente sobre la necesidad de mayor independencia estratégica del bloque. “Es momento de aprovechar esta coyuntura y construir una Europa verdaderamente autónoma”, afirmó.

El primer ministro belga, Bart De Wever, fue más explícito al señalar que la UE se encuentra “en una encrucijada”, tras haber intentado sin éxito apaciguar a Trump para asegurar su respaldo en el conflicto de Ucrania. “O nos mantenemos unidos y decimos ‘hasta aquí’, o seguiremos divididos”, advirtió.

Desde Suecia, la viceprimera ministra Ebba Busch coincidió en que los intentos de congraciarse con Trump mediante halagos no darán resultado. “Esta vez no funcionará acariciar al gato en el sentido del pelo”, dijo, subrayando que la UE debe mantener listas todas las opciones de represalia comercial.

Macron retomó esa idea en su discurso final, instando a Europa a actuar con determinación y a proteger sus industrias estratégicas. “No seamos tímidos ni nos dejemos fragmentar. No aceptemos un orden global dictado por quien grita más fuerte”, señaló.

Incluso vio una oportunidad en medio de la incertidumbre: destacó que Europa sigue siendo un espacio donde la previsibilidad y el imperio de la ley siguen siendo centrales. “Ese valor está siendo subestimado por los mercados”, concluyó.

El Horizonte