«No tiene el respeto ni el apoyo»: en qué lugar quedan María Corina Machado y la oposición de Venezuela tras la captura de Maduro

«Es una mujer muy agradable. Pero no cuenta con el apoyo ni el respeto del país».

Lo que dijo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado sábado sobre la líder de la oposición venezolana María Corina Machado sorprendió y, en muchos círculos opositores, no gustó.

Tras dar detalles sobre la detención de Nicolás Maduro, Trump dijo que Estados Unidos supervisaría Venezuela.

Apareció la palabra «transición», pero no se habló de elecciones.

Menos aún del liderazgo opositor, encarnado principalmente en la premio nobel de la paz y en Edmundo González Urrutia, a quienes muchos consideran el presidente electo de Venezuela tras los comicios del 28 de julio de 2024.

En esas elecciones, la oposición presentó el 85% de las actas de votación que validaban su triunfo y denunció fraude electoral después de que el Consejo Nacional Electoral proclamara a Nicolás Maduro como ganador sin presentar actas oficiales. A día de hoy, el ente electoral no ha presentado esos documentos.

Y si con el ataque de Estados Unidos en territorio soberano venezolano se esperaba un cambio de gobierno, tampoco lo ha habido.

Este lunes, la hasta ahora vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió la presidencia interina, tal y como se recoge en la Constitución del país en caso de ausencia del presidente.

Rodríguez está considerada como una persona leal a Maduro y dentro de su círculo de poder.

«Es una de las principales artífices de la tortura, la persecución, la corrupción y el narcotráfico», la describió Machado este lunes en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News, la primera que ha ofrecido desde la captura de Maduro.

«Es la principal aliada y enlace con Rusia, China e Irán; ciertamente no es una persona en la que puedan confiar los inversores internacionales y es realmente rechazada por el pueblo venezolano», sentenció.

También alabó a Trump por sus «valientes acciones», recordó que el Premio Nobel de la Paz que le otorgaron en octubre se lo dedicó al presidente estadounidense, y, al ser preguntada por su eventual vuelta a Venezuela, respondió: «Quiero regresar lo antes posible».

Machado sostuvo que la oposición que encabeza convertiría a Venezuela en un centro energético para las Américas, que restablecería el Estado de derecho para garantizar la seguridad de la inversión extranjera y que facilitaría el regreso de los venezolanos que, dijo, huyeron del país durante el gobierno de Maduro.

«La transición debe avanzar».

Pero ¿en qué situación quedan Machado y la oposición?

El verdadero aliado de Machado

Antes de las declaraciones de Trump el sábado, «entre los escenarios posibles estaba que Edmundo González regresara a Venezuela y que Machado fuera su vicepresidenta», le cuenta a BBC Mundo la analista venezolana y profesora de la Universidad de Navarra Carmen Beatriz Fernández.

De hecho, Machado emitió un comunicado en sus redes: «Permanezcamos vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la Transición Democrática. Una transición que nos necesita a TODOS».

«Hoy estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder», añadió.

Pero, ahora, dice Fernández, «ese escenario parece haber disminuido».

En los últimos meses, Machado se alineó con el discurso del gobierno de Trump y, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz, dijo: «Hoy más que nunca contamos con el presidente Trump».

En ese contexto, Machado le dijo a la BBC estar agradecida con lo que Trump está haciendo «en todo el mundo por la paz».

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, habla durante una conferencia de prensa mientras el presidente estadounidense Donald Trump y el secretario de Guerra Pete Hegseth escuchan. Los tres van vestidos con traje y corbata. El fondo es una gran cortina de color azul y una bandera con el escudo de Estados Unidos.
Pie de foto,El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, también participó en la rueda de prensa del pasado 3 de enero donde se ofrecieron detalles de la captura de Maduro.

Sin embargo, el verdadero vínculo no es entre él y Machado.

«Trump y Machado nunca han sido aliados. Eso es un espejismo. Él nunca ha reconocido el liderazgo de ella. El aliado allí, el interlocutor, es Marco Rubio», le dice a BBC Mundo Santiago (nombre ficticio), un analista venezolano que pidió no ser identificado.

«El liderazgo opositor venezolano es consciente de eso, saben cómo tratar con eso», añade.

Marco Rubio, como secretario de Estado de EE.UU., es una figura clave en la política exterior y el gobierno del país norteamericano.

Pero, por ahora, parece que la alianza entre él y Machado tampoco se ha materializado.

«María Corina Machado es fantástica y es alguien a quien conozco desde hace mucho tiempo. Pero estamos lidiando con realidades inmediatas», dijo Rubio al ser preguntado durante una entrevista en la cadena CBS por la razón de no trabajar con ella.

«La realidad inmediata es que, desgraciadamente, la mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela», observó.

Los manifestantes sostienen carteles en apoyo del líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia y en contra de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, durante una manifestación para exigir libertad para Venezuela, tras la operación militar estadounidense en Venezuela para capturar al presidente venezolano, en Madrid el 4 de enero de 2026.
Pie de foto,Uno de los reclamos de la oposicón es el reconocimiento a los resultados electorales del 28 de julio de 2024.

«Tenemos cosas a largo plazo que deben abordarse en algún momento (…) Pero de lo que estamos hablando es de qué pasa en los próximos dos o tres meses», añadió Rubio.

«Lo de Rubio es realpolitik«, sostiene Santiago.

El analista se refiere a un enfoque donde priman los intereses nacionales pragmáticos y objetivos, en este caso, de Estados Unidos.

De esta manera, expone, Trump asegura una transición ordenada y estable con el objetivo de evitar una mayor migración venezolana.

Probablemente exigirá contratos petroleros para empresas estadounidenses, algo que podría facilitarse mediante la legislación de la nueva Asamblea Nacional que tomó posesión este lunes 5 de enero y que está controlada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); es decir, el partido de Maduro y Delcy Rodríguez.

«Es un proceso incómodo»

Tras 26 años en el poder, primero con Hugo Chávez y después con Nicolás Maduro, el chavismo tiene sus raíces profundamente insertadas en las instituciones venezolanas y las Fuerzas Armadas.

«Las fuerzas democráticas venezolanas tiene un poder limitado para crear realidad. Son conscientes de eso», remarca Santiago.

Tratar de desmantelar esa estructura o, como mínimo, tratar de tomar las riendas del Estado, podría ser una labor más que titánica para cualquier persona de la oposición, por mucho apoyo electoral que tuviera.

«No existe una transición en la que ellos (la oposición) comanden. Debería ser un cambio, en todo caso, porque ellos son los depositarios de la legitimidad democrática y, en este pensamiento, la oposición está unida. Pero en este contexto, una transición solo la lleva un operador interno. Es algo que debe estar tutelado por los operadores propios del país», añade Santiago.

Pone como ejemplos los casos de las transiciones de Chile o España, donde elementos del orden saliente fueron quienes tomaron las principales riendas de una transición.

El líder opositor venezolano Edmundo González Urrutia llega al banquete del Premio Nobel de la Paz en el Grand Hotel de Oslo, Noruega, el 10 de diciembre de 2025, va vestido con esmoquin.
Pie de foto,Edmundo González Urrutia fue el candidato de la oposición en julio de 2024 y fue reconocido por EE.UU. y otros países como presidente electo de Venezuela.

«Esto es incómodo para el liderazgo opositor venezolano. Pero conocen los procesos. Ahora mismo están actuando con prudencia y paciencia. No tiene urgencia. Aunque sí hay cosas que están pidiendo ya, como que haya apertura inmediata en temas como los presos políticos», detalla Santiago.

Precisamente en esa línea habló el domingo Edmundo González.

En un comunicado grabado en video y emitido en sus redes sociales, dijo que «este momento es un paso importante, pero no suficiente».

Sostuvo que un «verdadero proceso de transición democrática» y una «normalización real del país» solo puede ser posible con la «liberación inmediata y condicional de los presos políticos, civiles y militares, secuestrados por pensar distinto, por exigir derechos o cumplir con su deber constitucional».

«Ninguna transición democrática es posible mientras haya un solo venezolano encarcelado de manera injusta», añadió González.

A su vez, llamó a las Fuerzas Armadas a «hacer cumplir el mandato soberano del 28 de julio» y les pidió ser «leales con la Constitución, el pueblo y la República».

El costo político de las acciones de Estados Unidos

Carmen Beatriz Fernández señala que, descartado en principio el marco donde González y Machado se ponen al frente de una transición, «el segundo escenario es aquel en el que Delcy Rodríguez asume la transición; y pareciera que Estados Unidos está apostando a esto y a que se haga una junta directiva llevada por el propio Trump, junto con Rubio y el secretario de Defensa, Pete Hegseth».

Aunque Fernández también destaca otro hecho ocurrido estos días: que Emmanuel Macron, presidente de Francia, publicara en sus redes que «Francia apoya la soberanía popular, y esta soberanía se expresó en 2024». Y que Trump lo retuiteara en sus redes.

«Así que, aunque es algo que ha perdido importancia relativa, no es una opción que esté totalmente anulada. En ese estilo tan particular que tiene Trump que se mueve permanente en la ambigüedad, a veces por diseño y otras veces por carácter o estilo, sigue estando ahí», puntualiza.

La líder opositora venezolana, María Corina Machado, saluda con la mano al candidato presidencial opositor, Edmundo González Urrutia, en Caracas el 29 de julio de 2024, un día después de las elecciones presidenciales venezolanas.
Pie de foto,María Corina Machado y Edmundo González en Caracas el 29 de julio de 2024, un día después de las elecciones presidenciales venezolanas.

Para Fernández, el costo de las acciones de los últimos días a manos de Estados Unidos no afecta al liderazgo de Machado

«Es la líder política indiscutible de Venezuela, con niveles de aprobación y de afecto muy superiores a los de políticos que fueron en su momento muy populares, como Carlos Andrés Pérez o el propio Hugo Chávez. Eso no ha cambiado», dice.

Por el contrario, apunta que «los costos que puedan estarse dando por la extracción de Maduro, costos en términos de daños físicos, muertes de militares que hay, mutilaciones, etc., ese costo lo va a pagar Trump. Quedó claro (con las declaraciones de Trump el sábado) que ni Machado ni González estuvieron al tanto de lo que iba a pasar».

«Machado, como líder política, está más protegida hoy que anteayer, en este sentido. Y, eventualmente, si tiene éxito esta puerta de Estados Unidos donde Delcy dirija la transición tutelada, habrá una nueva elección y en ella correrá Machado», sostiene Fernández.

Maduro ya no está en el poder, pero el cambio de gobierno tan buscado por la oposición por años no ha llegado.

Y tanto Machado como González, así como gran parte de la oposición venezolana, siguen en el exilio, perseguidos, inhabilitados o encarcelados, y tendrán que mantener tanto su liderazgo como el ánimo de los venezolanos que los apoyan a través de su presencia en redes sociales. Por ahora.

BBC News Mundo