El turno de Hernán Cortés

El partido en el poder parece preocupado y los distractores se terminan, es tiempo de reactivar la hispanofobia entre el sector de mexicanos quienes se sienten herederos de Cuauhtémoc.
Pareciera que la crisis por los vinculados a la delincuencia trae muy inquieto al oficialismo. Se acabó el mundial y con ello se fue la luna de miel comunicacional.
Hubo que implementar cortinas de humo, temas distractores que entretengan a los opinadores y distraigan de lo central a la opinión pública.
Con tanto distractor, nadie recuerda a Rocha, Andy o los guachicoleros, todos metidos a los gobernadores de oposición arrestados por su pasado, los opinadores metidos en la ley de audiencias y ahora el turno es para Hernán Cortés, pedir se borre su nombre de un espacio en medio de la nada donde limitan Edomex y Puebla.
Los opinadores se gasta litros de tinta u horas aire en un absurdo. Mientras tanto, en las oficinas ubicadas donde fuera la morada de Moctezuma II y luego de Hernán Cortés, miden el impacto de la nueva cortina de humo, esa de cambiar el nombre del español Cortés a un paraje entre montañas.
¡Ah! Es oportuno: sí era español y sí fue a nombre de España su incursión a tierras continentales. Para muestra su correspondencia a los reyes, usaban ya el nombre de Hispania para referirse al reinado, nombre que equivale al actual nombre de España.
Habrá quienes aseguren que la Hispania no corresponde al territorio de España. México tampoco corresponde al territorio conquistado por Cortés y sus acompañantes junto a los nativos mesoamericanos interesados en desquitarse de los mexicas.
¿Quién puede tomar a serio el asunto? Nadie, ni los historiadores. Los motivos sobran para creer que aquello de quitar el nombre al estilo el Faraón de Egipto cuando se enfrentó a Moisés es una charada, algo así como la mofa de moda, aunque hay los fanáticos que lo toman en serio y quieren desaparecer todo rastro de hispanismo en su cultura.
Veamos esto con algo de seriedad y no sólo con la ironía que despierta el asunto o creyendo que es un distractor para evitar los problemas graves del país.
Si pensamos que es un tema serio, entonces somos iguales al vecino quien quiere cambiar el nombre del Golfo de México. Así que el paso de Cortés ahora puede llamarse el paso de los cempoalas o el paso rumbo a Tlaxcala y al mar de Cortés le podemos llamar el mar de las californias o el mar de los yaquis. ¡Ya sé, es un despropósito!
Habría que repasar por qué muchos grupos nativos acompañaron en forma voluntaria a Cortés en su búsqueda de Moctezuma II quien hacía pagar tributo a los pueblos sometidos, además de aportar personas para los sacrificios a los dioses.
Es pertinente establecer líneas de investigación que expliquen:
a) Por qué Moctezuma II habiendo espiado a los españoles desde su arribo a las costas continentales, no emprendió un ejército a combatirlos;
b) Por qué aceptó que avanzaran y sumaran a los enemigos de los mexicas en su ejército;
c) Por qué el 8 de noviembre de 1519 en esa reunión en la calzada a la entrada de Tenochtitlán fue “dócil” el gran tlatoani frente a los conquistadores europeos;
d) Por qué luego de ordenar la matanza de los españoles que quedaron en Vera-Cruz y no lograr su cometido, el emperador mexica permitió sin defender que le quemaran a sus guerreros en pleno zócalo frente al palacio.
México no existe sin la parte de hispanismo que corresponde, México no existía antes de España. Si nos ponemos serios entendemos porque la iniciativa resulta en un chiste, una cortina de humo o un acto populista entre hispanofóbicos.