El maestro en la historia de México ha jugado un papel importante, por momentos de trascendencia y en otros una labor secundaria, en la actualidad parece estar devaluado frente a la sociedad.
Históricamente ha existido una visión romántica de la labor de maestras y maestros, se les coloca como apóstoles de la educación, esos personajes capaces de entregar su vida por la educación de un grupo de menores deseosos de abrevar del conocimiento y dispuestos a ver en su mentor al célebre personaje a través de quien alcanzarán movilidad social y mejores condiciones de vida.
En el cine se realizaron películas como “Simitrio, la historia del maestro Cipriano” y otras de corte campirano en donde la o el maestro en compañía del sacerdote y el hacendado son los líderes quienes movilizan y desarrollan la comunidad.
En contraparte, el Estado mexicano los ha mantenido siempre con salarios bajos, por momentos paupérrimos. Hoy un docente con menos de diez años de servicio cuenta con salario equivalente a uno y medio salarios mínimos, o menos.
Todos conocemos historias del docente quien cobra 40, 50 60 mil o más pesos al mes. Lo toman de referencia para decir que los profes están bien pagados. Los casos de excepción como el señalado es eso, la excepción. Son personajes con 30, 40 0 50 años de servicio quienes no se jubilan porque su salario incluye compensaciones que no obtiene al jubilarse.
El magisterio es sin duda la profesión con mayor grado académico, todos cuentan con título a nivel licenciatura y si se desea ascender se requieren maestrías, doctorados y postdoctorados, estudios que se costean de la bolsa de los mismos docentes y con los cuales compiten por un mejor salario y puesto, estudiar no es garantía de mejora salarial y laboral.
Recientemente se dio el desaguisado en donde la SEP en compañía de los 32 secretarios de educación en el país acordaron reducir el ciclo escolar a los primeros días de junio, la reacción fue viral por parte de la CNTE y grupos de padres de familia, la orden fue dar marcha atrás y todos votan en contra de su primer voto.
Algunos aseguran fue una cortina de humo para desviar el tema de Rocha, si eso entonces fueron dos desatinos, lo del calendario escolar y la cortina que no llegó a persiana abierta.
Las reacciones más virulentas: La CNTE que históricamente hace plantón desde mayo hasta terminar el ciclo escolar y los grupos de padres de familia que ven a los maestros como niñeras.
La CNTE es fuerte en Oaxaca, Michoacán, CdMx y dos o tres estados más; ahí tienen secuestrada la educación, en Oaxaca el magisterio es rehén de la CNTE quien controla el sindicato y la secretaría estatal de educación.
Los maestros deben ir a las marchas, hacer plantones o pagar a mercenarios de la CNTE para que ocupen sus lugares, de lo contrario quedan fichados por “su sindicato”, pero ahí nadie mete mano, por décadas la CNTE opera con impunidad, los alumnos pierden meses de clase y las actividades productivas como el turismo están a merced de la mafia de magisterio.
Los otros inconformes fueron padres de familia, el argumento: “¿Quién me cuida a los niños? Es un insulto a los master y doctores en educación que quedan reducidos a ser la “nana Fine”.
Es momento que se legisle la labor de los docentes, que este absurdo sirva para definir la tarea del maestro: sea instruir, sea educar (formativamente), sea ambas o fungir como niñera.
A los profes se les exigen resultados, se les amenaza por todo lo que sucede en una escuela, se les acosa mediáticamente y mucho más, ¡ah! Pero el 15 de mayo:
¡Felicidades Maestro!… ¡Lo queremos mucho! ¿A esto hemos reducido una de las tareas más valiosas de la sociedad?