El astro rubricó ante 85 mil personas su retiro internacional tras 21 años de carrera, 126 goles, un campeonato del mundo en 2022 y dos títulos de la Copa América.
BUENOS AIRES (AP) — Lionel Messi convirtió su despedida oficial de Argentina en una función de gala con un penal y dos asistencias para golear 3-0 en un amistoso ante Benín el martes en el estadio Monumental de Buenos Aires, que ofrendó una ensordecedora última ovación al genio que durante más de dos décadas marcó el pulso futbolístico de una nación.
El astro rubricó ante 85 mil personas su retiro internacional tras 21 años de carrera, 126 goles, un campeonato del mundo en 2022 y dos títulos de la Copa América.
“Fue un orgullo muy grande vestir esta camiseta por más de 20 años”, dijo Messi en el cierre de la velada al tomar la palabra en el centro del campo de juego. “Nunca dejé de luchar, de dar el máximo. Les juro que me gustaría venir toda la vida, porque jugar en la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar”.
Sus compañeros, muchos ellos quebrados de la emoción, junto al cuerpo técnico liderado por Lionel Messi, y los fanáticos lo ovacionaron de pie.
“Los voy a extrañar. Ahora voy a estar de su lado, bancando a la selección y a los chicos que vengan”, prometió el único futbolista de la historia en ganar ocho veces el Balón de Oro. “Cuando estamos unidos somos más fuertes que cualquiera y superamos cualquier cosa. Van a venir momentos duros, porque lo que hizo este grupo no será fácil de repetir”.
Aunque todavía está vigente a los 39 años –basta con repasar su último Mundial y su gran presente en el Inter Miami— Messi anunció el 31 de agosto el cierre de su ciclo en Argentina aduciendo que ya no tenía “más nada para dar” y que era la hora de dar paso a nuevos talentos.
El sucesor de la leyenda Diego Maradona debutó en el seleccionado mayor en 2005, pero el recorrido estuvo plagado de frustraciones hasta que en 2022 logró levantar la Copa del Mundo en Qatar, conquista que le aseguró un lugar en el panteón de los mejores jugadores de la historia de este deporte y la condición de héroe nacional en Argentina.
El pitazo final que nadie quería escuchar
La Pulga salió a disputar su último partido, el número 208 con Argentina, bajo una lluvia de fuegos artificiales. Vestía una casaca albiceleste diseñada para la ocasión con bandas verticales más anchas que la oficial. Un sol gigante y el 10 dorado en la espalda, con el detalle en el estampado de los cuernos de una cabra —por la palabra inglesa GOAT, con la que se designa a ese animal pero también al jugador Más Grande de Todos los Tiempos.
Messi, escoltado por sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, se quebró al sonar el himno agentino, entonado por un excombatiente de la guerra de Malvinas de 1982. A su lado, el arquero Emiliano Martínez, buscó contenerlo con el brazo sobre sus hombros.
A los 71 minutos clavó un zurdazo al ángulo al ejecutar un penal que le permitió aumentar su cosecha de goles como artillero histórico de la Albiceleste y sumar un total de 931 en su carrera profesional.
“Olé, olé, Messi”, lo ovacionó la multitud.
Tras un tiro de esquina ejecutado por el capitán, el zaguero Nicolás Otamendi conectó de cabeza para abrir el marcador a los 48 minutos. Messi también asistió al joven talento Nicolás Paz, candidato a llevar la 10 de ahora en más y que homenajeó a la estrella con una exquisita definición de zurda a los 61.
Messi ha sumado un total de 68 asistencias durante sus 21 años en la Albiceleste.
Tras finalizar el partido, agradeció a sus compañeros por los títulos conseguidos y les dejó un mandato: “Hay que hacer grupo fuerte y unido porque hay gente que quiere que le vaya mal a la selección y no hay que darles el gusto”, declaró sin especificar a quién estaba dirigida la acusación.
Pidió perdón a la afición por la derrota ante España en la final del último Mundial, el sexto de su carrera. “El partido contra Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros, la realidad es que llegamos con lo justo”, detalló en referencia a la agónica victoria 2-1 en semifinales.
“Soy orgulloso de ser argentino y de haber podido cumplir el sueño con todo ustedes”, concluyó antes de ensayar una vuelta olìmpica en soledad para llevarse para siempre el último “Messi, Messi” de la hinchada albiceleste.
Messi recibe un doctorado
Previo a la despedida en el estadio, Messi recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (UBA), una institución pública.
La distinción del centro acádemico fue otorgada en el predio de selecciones nacionales en el suburbio de Ezeiza. Al astro se le entregó un diploma y una medalla como reconocimiento por su desempeño con la selección nacional, además de su influencia dentro y fuera de la cancha.
“Poder recibir un reconocimiento así es un orgullo para mí, sobre todo poder decir que soy un doctor honorífico”, dijo Messi en el acto. “Es un día muy especial, sé que va a ser difícil y voy a intentar disfrutarlo”, añadió.
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