En medio de una crisis vocacional, la compositora descubrió que quería serlo “para contar las cosas con la mayor sencillez posible”, lo cual le significó un cambio radical, y así lo narra en este volumen, que publica en cinco editoriales independientes de México, Argentina, Colombia, Chile y España
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La cantautora y multinstrumentista mexicana Julieta Venegas se estrena en la literatura con el libro Norteña. Memorias del comienzo (editado por Almadía).
Ahí narra la influencia musical a través de su familia, su inicio como artista, su vida en Tijuana, sus clases de piano, su paso por el teatro, su traslado a la Ciudad de México para buscar oportunidades, la soledad que la impulsa a aprender y a crear, y la grabación de su primer disco.
Mientras redactaba trató de responderse estas preguntas: “¿Dónde surgió mi conexión con la música? y ¿qué tipo de compositora quiero ser?”. Al mismo tiempo -cuenta a Proceso– creaba las melodías del nuevo disco (ya es el décimo), nombrado Norteña, que está dando a conocer en su Tour 2026, el cual es una recreación de su memoria musical y vida en el norte de México.
Venegas (Long Beach, California, 1970) eligió publicar el volumen con editoras independientes: Almadía (México), Blatt & Ríos (Argentina), La Pollera Ediciones (Chile), Laguna Libros (Colombia) y Las Afueras (España). Contenta, narra:
“No quería contar paso a paso mi carrera, deseaba más bien hacerme la pregunta: ¿Por qué me dedico a la música? Incluso, ¿de dónde surgió esa seguridad para dedicarme a la música? Porque igual hay que poseer cierta seguridad para una carrera así. Bueno, cuando empecé no era una carrera y ni sabía si me iba a dedicar a esto, aunque quería hacer música, y hasta ahí llegaba mi visión”.
-¿Encontró la respuesta a la pregunta de qué tipo de compositora quería ser?
-Tuve una crisis muy fuerte, lo cuento en el libro, entre mi segundo y mi tercer disco. Me la pasé como un año escribiendo y tirando, escribiendo y tirando, para el tercer álbum. Fue como un tiempo de mucha crisis porque realmente no sabía muy bien hacia dónde ir. Y venía con un empuje de dos discos. En ese ínter debía detenerme para reflexionar: hay una cosa con la experimentación que es muy entretenida, y la disfruté mucho, y la disfruto mucho todavía.
“Esa reflexión fue importante para mí. Descubrí que quería ser una compositora que contara las cosas con la mayor sencillez posible, con la menor cantidad de vueltas y la menor cantidad de herramientas. Debía construir una canción que pudiera cantar a capela o con un instrumento frente a una fogata. Esa sencillez me costó mucho trabajo encontrarla. El cambio a veces es doloroso porque significa dejar lo que ya conoces, pero eso era importante para mí”.
-En Norteña. Memorias del comienzo define lo que es la música, “es alegría, es ganas de vivir y de compartir”… ¿cómo descubre ese concepto?
-Descubrí que quien me inculcó la música fue mi familia. Antes de empezar a tocar el piano, yo poseía una manera de escuchar, no sabía tocar ningún instrumento, ni tampoco sabía que la música iba a convertirse en mi vocación, pero ya venía con una actitud frente a la música. Cuando canto no puedo evitar sonreír, es una tontería. Hay gente que llora cuando canta, y expresan otras cosas, yo sonrío porque me parece bonito. Quizá porque mi mamá siempre, siempre, disfruta la música con los demás. Aunque mis papás no son músicos, me inculcaron un amor por la música. Ahora estoy feliz porque el disco Norteña casi se los dedico a ellos. Está muy influenciado por cómo escuché música con ellos. Y eso también está muy ligado al libro.
“Antes no me interesaba realizar una memoria, pero como este disco es una memoria musical, una memoria emocional, es un homenaje a esa relación musical que me dio mi familia, pensé que había un sentido en escribir un volumen”.
El piano y el acordeón
-En sus canciones, ¿en qué lugar está el piano y el acordeón? En el disco Norteña retoma mucho el último instrumento.
-Mi instrumento principal es el piano, sin duda. Lo estudié muchos años. Aprendí como pianista clásica y mi sueño era ser pianista clásica. Con el tiempo, cuando descubrí la composición, el piano se convirtió en un gran aliado, y lo que estudié me dio una base técnica, que también es genial. Después empecé a tener curiosidad por el acordeón, porque sentía que me daba algo nuevo, algo que no me iba a brindar el piano. Yo toco el de teclas, no el de botones. De hecho, tengo canciones con el piano o el acordeón. Siento que son dos personalidades muy diferentes.
“En mis presentaciones, el acordeón empezó cada vez más a tomar un lugar, disfruto mucho tocarlo en vivo, es muy divertido, tiene mucha fuerza, hay algo muy festivo en tocarlo. En este disco hay un par de canciones con sintetizadores, está más el acordeón y las guitarras, y el piano no está”.
Respecto a cómo le fue dando forma al libro, específica:
“Me gusta escribir de manera muy directa. Debía buscar mi tono. Me ayudó mucho mi editora, Raquel Tejerina. Con ella fui avanzando poco a poco, no nos sentamos a escribir juntas, yo escribía y ella me corregía. Me ayudó a contar con una mirada objetividad”.
-Usted menciona en la nueva publicación que “las canciones pueden ser las historias de las que estamos hechos”.
-Mis melodías primero las escribo con pluma, soy una antigua, y las escribo y las reescribo, y las reescribo. Escribo en mi diario todos los días, no sólo canciones. Es un ejercicio de quince a veinte minutos todos los días. Pongo lo que soñé, cualquier cosa, pero necesito ver esas palabras, de lo contrario siento que me come el silencio. Existe una polarización en el mundo, y en este momento lo que nos salva es justamente cualquier tipo de forma de arte. Cuando se va a los conciertos no te pones a platicar de política, ni de los problemas del mundo, te pones a cantar una canción. La cultura es nuestra salvación, porque es lo que nos humaniza, nos hace seres que se pueden sorprender, inspirar, remover cosas, en fin, puedes pensar cosas nuevas. Poseemos mucha cultura, y creo que simplemente hay que recurrir a ella para comunicarnos y encontrarnos.
En el volumen, de 131 páginas, hay dos capítulos, uno sobre el amor y otro de la soledad, y narra al respecto:
“La soledad está muy mal vista en esta época. Se piensa que una mujer o un hombre solo es como raro. Fue un gran ejercicio para mí de reconciliación al escribir el libro porque también creo que hay cosas de mi personalidad; a lo mejor no estoy hecha para las relaciones tradicionales. Me gusta tener mi tiempo. Me tomó muchos años poder decir abiertamente que me gusta estar sola, así como me gusta estar con mis amigos o salir.
“Cualquier persona puede necesitar un poco de su espacio, pero existe esta idea de que la soledad es mala. Por otra parte, yo hablo mucho del amor en mis canciones. Siempre he sido una romántica, lo idealizo, lo pienso, y creí importante que hubiera un capítulo de esos dos tópicos”.
-¿Cuál es su sentir de que ya tiene un libro?
-La escritura me encanta. Me gusta más leer… La lectura me encanta, me obsesiona y me divierte, pero descubrí que deseaba escribir. No sé si habrá otro libro, por ahora fue muy bonito realizar este proyecto. Estuve inmersa tres años. Leí sobre Baja California, a escritores de Tijuana, historia, ficción, poesía. Seguía viviendo en Buenos Aires y me hice una burbuja de felicidad. Me sentaba todos los días a escribir y tenía una especie de fiesta interior en mi cabeza. Me gustó el proceso creativo de esta manera, fue más lento y gozoso. Siempre me tardaba seis meses en escribir un disco y quizás dos meses en grabarlo.
“Ahora digo: ‘Si no son tres años para un proyecto, no sé si me gusté’. Es lindo crear con tiempo y disfrutar. Trabajar de esta manera ha sido un gran premio. Esa posibilidad me la ha dado el ser una artista independiente. Y el volumen lo publiqué en cinco naciones con editoriales independientes. Todo esto es porque tuve el tiempo. Si hubiera estado de gira o apurándome por sacar el disco, no lo hubiera hecho. Hay que valorar el tiempo creativo. Además, me iba imaginando el show que ahora estoy tocando. Todo se conecta”.
Igual, Norteña. Memorias del comienzo se encuentra en e-book para todo el mundo y en audiolibro con la voz de la autora.
Sigue de gira con su espectáculo Norteña. Se presentará el 29 de este mes en Latin Alternative Music Conference, en Nueva York, y el 31 en el Howard Theatre, en Washington, Estados Unidos; el 2 de septiembre en Consquin Rock Barcelona, España, y el 17 de septiembre en el Teatro José María Morelos, en Morelia, México, entre otros lugares.
Proceso