Sheinbaum usa la Doctrina Estrada para “lavarse las manos”: Henrique Capriles

El dirigente opositor venezolano considera que ha faltado más compromiso de los gobiernos mexicanos de la 4T para impulsar la democratización de Venezuela.

BOGOTÁ (Proceso).– El dirigente opositor venezolano Henrique Capriles considera que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha optado por “lavarse las manos” frente a la crisis política en Venezuela y sostiene que, para ello, ha usado como pretexto la Doctrina Estrada, que postula la autodeterminación de los pueblos y la no intervención en asuntos internos de otros países.

“Siento que la presidenta Sheinbaum no quiere meterse en el tema de Venezuela, no quiere opinar, no creo que tenga ninguna relación con (la presidenta encargada Delcy) Rodríguez. Es decir, marcó distancia con Venezuela, siendo los pueblos mexicanos y venezolanos pueblos hermanos”, dice Capriles en entrevista con Proceso.

El excandidato presidencial y exgobernador del estado Miranda considera que esa distancia que ha tomado Sheinbaum de la crisis en Venezuela –que abarca desde la represión de opositores hasta la “ilegitimidad” de los gobiernos de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez– no se corresponde con la relación de amistad que han tenido los venezolanos y mexicanos en la historia.

Señala que él no es defensor de la Doctrina Estrada “porque la presidenta Sheinbaum, que es una mujer muy inteligente, la ha usado para no involucrarse” en iniciativas regionales que lleven a contribuir a la solución de los graves problemas políticos, sociales y económicos que enfrenta Venezuela.

Capriles recuerda que en las elecciones de julio de 2024 que “se robó” Nicolás Maduro, el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador se sumó a un llamado de Brasil, Colombia y Chile para que el chavista mostrara las actas electorales, pero él “hubiera podido tener otra actuación, en defensa de la voluntad del pueblo venezolano”.

Desde el 3 de enero último, día en que comandos del Pentágono “extrajeron” a Maduro de su búnker en Caracas para llevarlo a una cárcel en Nueva York, Venezuela está gobernada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien hoy encabeza al mismo régimen totalitario chavista que ha saqueado y empobrecido a Venezuela y ha cometido fraudes electorales para mantenerse en el poder.

Capriles, diputado opositor en un Congreso donde 90% de los legisladores son oficialistas, respaldó el operativo militar del mandatario estadunidense, Donald Trump, para “extraer” a Maduro, porque piensa que ese era el único camino para recuperar la democracia en Venezuela tras el masivo fraude que había cometido el mandatario chavista en los comicios presidenciales de 2024.

Capriles. “La oposición necesita reencontrarse» — X / @hcapriles

Pero considera que Delcy Rodríguez carece de legitimidad porque fue vicepresidenta de Maduro durante nueve años y porque su periodo como presidenta encargada venció, según la ley, desde julio último.

“Viene del régimen de Maduro y debo recordarte que hace dos años (en los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024) los venezolanos derrotamos a Maduro, votamos contra la corrupción, contra ese régimen, y Maduro se robó la elección”. 

Transición tutelada por Trump

Estados Unidos respalda una mesa de negociación entre el gobierno chavista y la oposición, representada por la presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015, Dinorah Figuera, pero el diálogo no transcurre con la celeridad que reclama la mayoría de venezolanos ni parece ser una prioridad del gobierno de Trump, que está más interesado en el petróleo del país que en la recuperación de la democracia.

Las negociaciones, que por parte del chavismo están encabezadas por Jorge Rodríguez, el poderoso hermano de la presidenta encargada, llevaron a establecer una ruta para la renovación de las autoridades electorales y la cúpula d

Delcy Rodríguez. De Maduro a los intereses de Trump — Pedro Mattey / AP

Pero los tiempos son inciertos y no hay ni siquiera una fecha aproximada para las elecciones libres que deberán marcar el retorno de la democracia. Además, en esa mesa no está presente toda la oposición, ni Capriles, ni la dirigente de ese sector con más respaldo popular, María Corina Machado. Ambos, que han tenido marcadas divergencias, mantienen una prudente distancia de ese proceso, aunque no se oponen a él.

“La oposición necesita reencontrarse –dice Capriles–, necesita dejar atrás sus diferencias. Y la líder opositora que tiene el mayor reconocimiento por parte de los venezolanos es María Corina Machado, esa es la realidad política sobre la que hay que trabajar”.

El diputado explica que él aprueba la mesa de negociaciones, aunque él no participe en ella.

“Yo apoyo cualquier esfuerzo que permita cambiar las instituciones en Venezuela y recuperar la democracia. Si lo lleva adelante Dinorah Figuera, si lo lleva adelante (el secretario estadunidense de Estado, Marco Rubio), si lo lleva adelante mañana la presidenta Sheinbaum, yo lo apoyo”, asegura.

El problema es que la expectativa de los venezolanos cuando Maduro fue secuestrado por tropas estadunidenses era que se produjera una rápida convocatoria a elecciones y una transición conducida por María Corina Machado, pero ninguna de las dos cosas ocurrió.

Estados Unidos no le ha permitido a la dirigente opositora regresar a Venezuela con el argumento de que, primero, hay que garantizar la estabilidad. Y Trump no tiene ninguna prisa por la realización de comicios. Incluso ha asegurado que el país “no está preparado” para unas elecciones e incluso alabó el trabajo que realiza Delcy Rodríguez. “Es muy bueno”, dice.

Machado. Figura marginada de las negociaciones venezolanas — Matías Delacroix / AP

Y Trump, desde luego, tiene razones para estar feliz con el desempeño de Rodríguez, quien sigue al pie de la letra la pauta del mandatario republicano y de su secretario de Estado, Marco Rubio, a quien el diario The New York Times considera “el virrey” de Venezuela.

Tan dócil ha resultado Rodríquez –quien junto con su hermano Jorge y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, integran un triunvirato que gobierna Venezuela– que ella le acaba de ceder a Trump el control de la quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela (65 mil millones de barriles), que son las mayores del mundo.

Petróleo, un acuerdo desfavorable para Venezuela

El 30 de agosto último Trump anunció un convenio petrolero con Venezuela que, según dijo, le permitirá a Estados Unidos duplicar sus reservas de crudo y explotar 17 campos mediante la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), propiedad del empresario venezolano Alejandro Betancourt.

El controvertido inversionista, quien se hizo multimillonario haciendo negocios corruptos con el chavismo y ha enfrentado investigaciones de lavado de dinero en Suiza, España y Estados Unidos, le regaló al Departamento de Guerra estadunidense una participación accionaria de 35% en NABEP a cambio de que lo dejara participar en el negocio.

Betancourt, el siniestro socio del trumpismo — Facebook/Alejandro Betancourt López

De acuerdo con el convenio, 20% del petróleo extraído por esa compañía será vendido a precio de costo a Estados Unidos. Y este país tendrá acceso preferencial al restante 80%; además, el Departamento de Guerra podrá vetar a los integrantes del consejo de administración de la empresa, la cual estará sujeta a las leyes y tribunales estadunidenses.

Capriles asegura que si Venezuela tuviera un gobierno democrático elegido por el pueblo, “jamás hubiera firmado ese contrato, porque un gobierno elegido por los venezolanos, que responda a los intereses de los venezolanos, hubiera defendido los intereses de los venezolanos”.

Y esto, agrega, no es lo que está haciendo Delcy Rodríguez y “por eso pareciera que para Estados Unidos ella es la presidenta perfecta”.

North American Blue Energy Partners. Una empresa desconocida, socia de EU — www.nabep.net

De acuerdo con el dirigente opositor, si María Corina Machado estuviera en la presidencia, “jamás, óyeme bien, y te lo está diciendo alguien que ha tenido diferencias con María Corina, jamás hubiera firmado un contrato en las condiciones de este que se está anunciando”.

Las preguntas y las dudas, asegura, abundan. “¿Por qué le dan 17 campos petroleros y 65 mil millones de barriles de la reserva petrolera venezolana a una empresa desconocida, con cuatro años en el mercado petrolero, que hoy apenas produce 200 mil barriles (de crudo en Venezuela) al día y no tienen contratos en ninguna otra parte del mundo?”.

“¿Y por qué –plantea– no llevaron esta concesión a subasta pública, que es lo que se ha hecho siempre? ¿Y por qué no le permitieron a (las petroleras) Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Eni, Repsol o Pemex que participen en una subasta en la que las condiciones, seguramente, iban a ser más favorables para Venezuela? Eso me huele mal”

Capriles indica que lo que a él no le termina “de engranar es por qué el proceso de transición a la democracia (que tutela Estados Unidos) no lo podemos llevar más rápido, pero sí llevamos a toda velocidad el proceso del acuerdo petrolero”.

Proceso