En menos de una semana, la relación México-EEUU pasó de las fricciones públicas con el embajador a una llamada de trabajo entre Velasco y Rubio con tono conciliador
Hace apenas una semana, la presidenta Claudia Sheinbaum le pedía al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, que “respete los asuntos internos” del país. Este lunes, el mismo diplomático publicaba en redes sociales que ambas naciones “prosperan juntas”. El contraste no pasó desapercibido: en el espacio de pocos días, el tono de la relación bilateral dio un giro notable, al menos en el plano discursivo.
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La semana que tensó la cuerda
El punto de quiebre llegó el 1 de junio, cuando Johnson llamó públicamente a no politizar la lucha contra el narcotráfico. “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, escribió el embajador, argumentando que convertir el combate al crimen organizado en una discusión política representa “una oportunidad perdida”.

Publicación de Ronald Johnson.
La respuesta de Sheinbaum fue directa. La mandataria afirmó que “es importante que los embajadores se queden en el tema de la colaboración; deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países”, al tiempo que insistió en que México mantiene su disposición a sostener una buena relación con Estados Unidos, pero con respeto a la soberanía.
El cruce ocurrió en un momento de máxima tensión: Washington había acusado a diez funcionarios mexicanos de delitos de narcotráfico, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el expresidente Andrés Manuel López Obrador publicó una carta denunciando actitudes “injerencistas” del gobierno estadounidense. Desde el escenario del Monumento a la Revolución, Sheinbaum cuestionó si existía un interés genuino de cooperación o si sectores de la “ultraderecha estadounidense” buscaban usar la relación bilateral con fines electorales rumbo a 2026 y 2027.
El giro: de la fricción a la foto cordial
El lunes 8 de junio, la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció que el canciller Roberto Velasco y el secretario de Estado Marco Rubio sostuvieron “una cordial y respetuosa llamada de trabajo” en la que refrendaron su interés por mantener la cooperación en seguridad, migración y comercio.
Horas después, Johnson aprovechó la apertura para publicar su propio mensaje en redes sociales, esta vez en clave de vecindad y prosperidad compartida: “Somos vecinos y socios. Cuando uno se ve amenazado, el otro siente el impacto. Cuando uno prospera, prosperamos juntos”.
El embajador también reveló que, en paralelo a la llamada Velasco-Rubio, se reunió en Washington con el secretario de Marina de México, Raymundo Morales Ángeles, y con el comandante interino de la Guardia Costera de EE.UU., Kevin Lunday, para fortalecer la cooperación marítima entre ambos países.
En la conferencia mañanera, la mandataria reaccionó a declaraciones recientes del representante estadounidense, subrayando la importancia del respeto mutuo en la cooperación bilateral y la necesidad de que cada nación resuelva sus conflictos internos. (Infobae-Itzallana)
Resultados concretos como argumento
El discurso conciliador de Johnson no es nuevo, pero en esta ocasión llega respaldado por cifras. Según el embajador, para finales de 2025 las muertes por sobredosis en Estados Unidos disminuyeron 35% y las incautaciones de droga en la frontera bajaron 50%, mientras que las realizadas por autoridades mexicanas aumentaron significativamente. Además, México ha decomisado 65.5 toneladas métricas de droga en operaciones marítimas y desmantelado más de 2,300 laboratorios clandestinos.
En materia de extradiciones, desde el inicio de la administración Trump, México realizó 96 y 92 transferencias de personas a custodia estadounidense bajo la Ley de Seguridad Nacional.
¿Distensión real o pausa táctica?
Lo que queda claro es que ninguna de las dos partes informó acuerdos concretos tras la llamada Velasco-Rubio, ni se abordaron públicamente los puntos de conflicto pendientes: las acusaciones contra funcionarios mexicanos, las tensiones por soberanía o la postura de México frente a las políticas migratorias de Trump.
El cambio de tono existe. Si detrás hay un cambio de fondo, es lo que los próximos días tendrán que responder.