A Nuevo León no le faltan diagnósticos, le faltan decisiones: Lorena de la Garza

La diputada Lorena de la Garza sostiene que el estado más productivo del país dejó de reflejar esa fortaleza -que es su característica- en la vida diaria, y que la decisión pendiente no es crecer más, sino planear cómo se quiere vivir.

Monterrey.-  Nuevo León es uno de los estados con mayor peso económico del paísLorena de la Garza —legisladora local por el Distrito 8, con casi dos décadas en la administración pública— parte de ahí para plantear la tensión que define el momento del estado: esa fortaleza ya no siempre se traduce en calidad de vida.

“Los nuevoleoneses somos trabajadores y hemos construido un estado de oportunidades”, dice. “Lo preocupante es que cada vez dedicamos más tiempo al tráfico, respiramos un aire de peor calidad, enfrentamos apagones, problemas de agua y drenaje, además de obras que parecen no acabar nunca”.

El reto, insiste, dejó de ser crecer: “Es lograr que ese crecimiento vuelva a sentirse en la vida diaria de quienes hacen grande este estado”.

De esa brecha cuelgan sus prioridades, y el orden —aclara— no lo pone ella. “La prioridad la marca la gente”. Primero, la movilidad: más unidades, más rutas, menos filas y un costo que no castigue el bolsillo de las familias.

Segundo, los servicios básicos, donde separa responsabilidades sin escudarse en ellas: agua y drenaje son del estado; la energía eléctrica, del Gobierno Federal.

“La gente no distingue competencias cuando se queda sin luz; simplemente exige soluciones”.

Tercero, medio ambiente y vivienda, que para ella son el mismo nudo: contaminación que afecta la salud y jóvenes que ya no encuentran casa cerca del trabajo.

Como expresidenta de la Comisión de Movilidad, es donde más puede mostrar gestión y no solo diagnóstico. Impulsó la Ley contra los “choquecitos”, para que accidentes menores no paralicen la ciudad, y propuso integrar las rutas municipales gratuitas en un solo sistema.

“Aunque el transporte público le corresponde al Estado, varios municipios han destinado recursos propios para ayudar a la gente”, señala la legisladora local priista. “Lo justo es que ese esfuerzo funcione como un solo sistema y no termine en los límites de cada municipio”.

¿Cuál es la reforma de fondo que sigue faltando en el Estado?

Aquí conecta los frentes. “En Nuevo León ya no nos faltan diagnósticos; nos faltan decisiones”. La que considera de fondo es la vivienda accesible y cercana al trabajo, porque ordena todo lo demás: “Si seguimos obligando a la gente a recorrer enormes distancias todos los días, ningún proyecto vial será suficiente”.

Desde la Comisión de Presupuesto ha revisado de cerca cómo se asigna el gasto. Recuerda que el estado sigue sin presupuesto vigente porque el Ejecutivo vetó el aprobado por el Congreso, y fija su criterio: “El dinero público no debe irse a campañas de imagen ni convertirse en una justificación permanente para pedir más deuda. Cada peso sale del esfuerzo de los ciudadanos y merece traducirse en resultados”. Sobre su papel de contrapeso, aclara que no se trata de oponerse por sistema.

“Hemos respaldado propuestas del Ejecutivo cuando benefician a Nuevo León y hemos señalado lo que está mal cuando la realidad así lo exige”. Lo que expresa, dice, no nace de una oficina, sino de los recorridos, las reuniones vecinales y las redes.

¿Dónde queda la familia en medio de los grandes proyectos?

“Un gobierno no se mide únicamente por fotografías de inauguraciones, por likes o por comentarios de sus propios simpatizantes. Se mide por lo que pasa cuando una familia abre la llave del agua, espera el camión o regresa a casa después del trabajo”. De ahí su iniciativa “Monterrey de Mis Amores”, con la que busca recuperar identidad, tradiciones y espacios públicos.

A quienes sienten que las instituciones les han quedado a deber, responde sin prometer de más: “La confianza no se exige. Se gana trabajando”.

La decisión que ya no puede esperar, sostiene Lorena de la Garza, no es una obra: es la planeación. “No podemos seguir creciendo sin pensar cómo queremos vivir dentro de diez o veinte años”.

Ahí resume su causa —“quiero que Monterrey no pierda su esencia (…) una ciudad líder, ordenada y gobernada con experiencia”— y ahí coloca el listón con el que pide ser medida: no las cifras económicas, sino la vida diaria que esas cifras aún no alcanzan a mejorar.

ABC Noticias